Mas fracasa por segunda vez al no ser apoyado por la CUP

Acting regional President Artur Mas gestures as he speaks with members of the Parliament at the Catalonia parliament in Barcelona, Spain, Thursday, Nov. 12, 2015. Regional Catalan lawmakers are debating whether to re-elect acting regional President Artur Mas, leader of a secessionist alliance promising to break away from Spain and form a new Mediterannean nation by mid-2017. Spain's Constitutional Court on Wednesday ordered the secession resolution temporarily suspended and warned Mas and his allies they could face criminal charges if they defy the ruling.(AP Photo/Emilio Morenatti)

El Parlament rechazó ayer investir a Artur Mas presidente de la Generalitat, por segunda vez esta semana. Mas sólo obtuvo los 62 votos de los diputados de Junts pel Sí, frente a 73 votos en contra. Los partidos catalanes tienen hasta el 10 de enero para llegar a un acuerdo o habrá nuevas elecciones.

La CUP cumplió lo anunciado y no apoyó la investidura de Mas, aunque dejó la puerta abierta a un acuerdo. La formación publicó un documento de 50 páginas en el que establece las «bases mínimas» para poder alcanzar un acuerdo con Junts pel Sí que permita desbloquear la elección del nuevo presidente catalán. Dichos mínimos son: «ruptura democrática» a través de una hoja de ruta hacia la independencia; «plan de choque de emergencia y urgencia social», con 39 medidas «para la mejora de las condiciones de vida» y la paralización de hasta 14 procesos de privatización de servicios públicos; y un «proceso constituyente popular y no elitista», en el que los ciudadanos participen directamente en la redacción de una Constitución catalana. Asimismo exige «voluntad política» para combatir la corrupción.

Los diarios reflejan que en una reunión celebrada el miércoles por la noche entre las cúpulas de CDC, ERC y la CUP, Artur Mas se plegó a muchas de las exigencias de la CUP y ofreció diluir su papel en el nuevo ejecutivo, asumiendo un cargo cuasi representativo, delegando la acción de gobierno en tres vicepresidencias: económica con Oriol Junqueras (ERC) al frente; social, liderada por Neus Munté (CDC) y de relaciones exteriores representada por Raül Romeva. También ofreció a la CUP someterse a una moción de confianza en diez meses.

En la sesión de investidura, el líder de la CUP, Antonio Baños, arremetió contra Junts pel Sí, a quienes acusó de no ser leales durante las negociaciones. «El ruido, las gesticulaciones, gustan mucho en Madrid, pero las cazas de brujas no nos sirven», advirtió. «Pido un poco más de respeto a la CUP; la única fuerza que no tiene diputados imputados por corrupción», reclamó. Insistió en que «la independencia es irreversible» y dejó la puerta abierta a continuar negociando. «Estamos atornillados a la mesa de negociaciones y seremos los últimos en levantarnos», aseguró, señalando que nadie desea unas elecciones anticipadas que serían el «entierro definitivo del proceso» secesionista. «Hay tiempo», indicó, y calificó de «un ‘no‘ tranquilo» su oposición a la investidura de Mas.

En su réplica, Artur Mas, apremió a la CUP. «Hay tiempo, pero no mucho, hasta el 9 de enero, pero el plazo no debería ir tan lejos», dijo, y pidió resolver la investidura «de manera razonable en los próximos días». Baños fue claro en su respuesta: «Si hubiese propuesto otro nombre ya habría acuerdo».

La líder de Ciudadanos y jefa de la oposición, Inés Arrimadas, se encaró con Mas, al que acusó de estar «dispuesto a hacer cualquier cosa» para seguir siendo presidente. «Usted a lo mejor engaña a los de la CUP, pero a los catalanes no nos engaña», dijo, y tildó el proyecto de CDC de «república bananera», por lo que emplazó a Mas a «rectificar» y conseguir una mayoría alternativa para que no acabe entregando «Cataluña a la CUP». «No arrastre a 7,5 millones de catalanes a su locura», pidió.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, también rechazó la propuesta de las tres vicepresidencias de Mas. «No queremos ver cómo pone la presidencia a subasta. No es objeto de una rifa. No se la puede degradar o disminuir. Ha llegado la hora de decir basta. A ver si por construir un Estado acaban destruyendo la nación», sentenció.

El líder del PP catalán, Xavier García Albiol, reprochó a Mas que busque el apoyo de «la extrema izquierda radical» ofreciendo la presidencia como algo «simbólico».

Lluis Rabell, de Catalunya Si que es Pot, condenó los recortes y la corrupción y reclamó un referéndum, convencido de que no será el Tribunal Constitucional el que solucione el conflicto. «Hay una realidad nacional que clama por una salida democrática», dijo, y recordó que «sin justicia no hay derecho».

Según apunta LA RAZÓN, la CUP reunirá a sus bases el día 29 para cerrar la investidura con Junts pel Sí. «Cataluña ingobernable», titula EL MUNDO en portada. «Al borde del precipicio», dice el titular de portada de EL PERIÓDICO.

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