Mas asocia su investidura al proceso independentista

 Mas escano Parlamento Cataluña

En un discurso pensado para agradar a la CUP, según destaca la mayoría de los diarios, Artur Mas presentó en la tarde de ayer en el Parlamento catalán un programa de gobierno centrado en la independencia de Cataluña y en el carácter social de su mandato. «Estamos legitimados para construir el nuevo Estado. El gran reto del mandato es transformar la autonomía en Estado. El plebiscito no lo hicimos para gestionar la autonomía. Lo hicimos para construir un Estado», reconoció el candidato a la presidencia de la Generalitat, para luego añadir, en referencia a sí mismo, según se destaca, que «para conseguirlo hace falta todo el mundo. No sobra nadie, lo repito, no sobra nadie». En esta línea, Mas recordó que «para dar consistencia al proceso constituyente se requiere un gobierno constituido y no en funciones». «El próximo gobierno deberá proponer la agenda de negociación con el Estado y con las instituciones internacionales», añadió, «y eso no lo puede hacer un gobierno en funciones». «Por eso es tan importante esta sesión de investidura. Sin investidura el proceso queda encallado, al menos durante un tiempo», subrayó.

Invitación al diálogo, pero sin «terceras vías»

Pese a su decidida apuesta por la independencia, Artur Mas reconoció que «no haber alcanzado el 50% de los sufragios» impide al futuro gobierno catalán y a su Parlamento adoptar la vía de la unilateralidad, por lo que «si el Estado fuese inteligente vería que se puede establecer diálogo». No obstante, Mas reprochó la «miopía política y los tics predemocráticos» de un Estado que «quiere encarcelar a quienes promueven el voto». En este contexto, y para justificar su programa rupturista, Mas negó que haya posibilidad para un «camino intermedio» o para una «tercera vía». «Hay que escoger entre subordinación y libertad. La subordinación es cómoda pero tiene un coste, y la libertad es incómoda porque tiene un precio. Me pueden decir que hay caminos intermedios, es cierto, pero no depende de nosotros sino del Estado», explicó el candidato a presidir la Generalitat, para añadir que «el Estado español tiene intolerancia a la realidad nacional catalana, a pesar de la lealtad que Cataluña ha demostrado en todos los grandes retos de las últimas décadas».

El discurso no convence a la CUP

Como reacción al discurso de investidura de Mas, todos los partidos de la oposición recriminaron al candidata a la presidencia de la Generalitat que omitiese los casos de corrupción que afectan a su partido. Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot y PP recordaron los casos de corrupción que afectan a Convergència y a la familia Pujol. En esta línea, el diputado de la CUP, Albert Botran, señaló ante los medios de comunicación que, pese a ver «elementos positivos» en la intervención de Mas, se observó una «clamorosa ausencia» de referencias a la corrupción y reiteró que su grupo no votará a favor de la investidura. Tampoco gustó a la CUP la falta de autocrítica respecto a los recortes sociales impulsados desde la Generalitat en la pasada legislatura.

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