El PP rechaza en el Parlamento un estudio de coste-beneficio para las infraestructuras

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Los votos del PP han rechazado este miércoles una iniciativa de AGE que, con el respaldo de toda la oposición, pedía que todos los proyectos de construcción de grandes iniciativas se acompañen de estudios «rigurosos» de «coste-beneficio», toda vez que esos principios ya están recogidos en la normativa vigente.

Lo ha dicho en comisión parlamentaria el diputado popular Alejandro Gómez Alonso, que ha recriminado al Antón Sánchez (AGE) que pretende «descubrir la pólvora» cuando ésta «ya está descubierta hace años».

En concreto, la proposición no de ley de Alternativa pedía que antes de aprobar la ejecución de una gran obra se estudiase su oportunidad, su impacto medioambiental, energético y en las cuentas públicas. Y es que, como ha argumentado Sánchez a modo de ejemplo, en ocasiones los datos de tráfico se «sobredimensionan» para justificar «una decisión ya tomada» de construir una carretera.

Como prueba de ello, ha citado la autovía A-57, con un trazado similar al de la AP-9 pero de carácter gratuito. Esta afirmación ha motivado el enfado de Gómez Alonso, que le ha reprochado sus críticas a la vía de pago y, al mismo tiempo, su rechazo a una vía gratuita.

Enfrente, Sánchez ha recordado que el PP desde la Xunta prorrogó su concesión a una empresa privada y se ha preguntado qué ocurrirá si la AP-9 pierde clientes. «¿Habrá que rescatarla?», ha inquirido, retomando así el discurso de la nacionalista Tereixa Paz sobre el rescate a las concesionarias de las radiales de Madrid.

«DESPILFARRO»

Así es que ha hecho hincapié en la necesidad de contar con «datos rigurosos» para construir las grandes infraestructuras, tal y como demandan numerosos organismos internacionales. «España es el ejemplo de la irracionalidad en la contratación de obra pública», ha denunciado, y la parlamentaria del Bloque lo ha apoyado citando «aeropuertos sin aviones».

Por su parte, el socialista Raúl Fernández ha concordado con el texto –igual que el Grupo Mixto– pero ha incidido en que las infraestructuras que «necesita Galicia» se ejecuten. Al respecto, ha criticado que el Ministerio de Fomento sólo ha ejecutado «la mitad» de los 722 millones de euros presupuestados para el ferrocarril gallego: 363 millones de 722 totales.

TRENES DE CERCANÍAS

El desacuerdo entre los grupos se ha mantenido a lo largo de toda la comisión, pues el PP también se ha opuesto a una iniciativa del BNG que perseguía incrementar los horarios de los trenes de media distancia en horas de máxima afluencia, apostar por los servicios de cercanías y reducir el coste de los billetes y de los aparcamientos de las estaciones.

Y es que, a juicio de Ana Pontón, es «una aberración» que sólo se piense en «llegar pronto a Madrid» mientras «muchas villas intermedias» están sin conexión. «Es imprescindible», ha convenido Consuelo Martínez (Mixto) y Antón Sánchez ha relacionado la política de infraestructuras del PP con «las donaciones» que esta formación ha recibido de grandes empresas adjudicatarias de obras públicas.

Para Raúl Fernández, asimismo, es necesario adaptar las frecuencias y horarios y reformular la política tarifaria. «Aún estamos muy lejos de un desarrollo pleno que satisfaga a los usuarios», ha observado, pero Gómez Alonso ha reivindicado que el actual es «el mejor servicio ferroviario de la historia» de Galicia aunque todavía tenga margen de mejora.

Además, ha cargado con dureza contra Ana Pontón por plantear una iniciativa que ya ha sido debatida en otras ocasiones en el pasado con idéntico resultado: la oposición del PP.

POLÍTICA SOCIAL DE VIVIENDA

De igual modo, el grupo mayoritario ha rechazado pedir a la Xunta un plan de vivienda que apueste por el alquiler social y que fomente esta vía para garantizar «el acceso» a un domicilio.

Y es que, como ha defendido Antón Sánchez, el bono de alquiler implantado por el Gobierno gallego es «una medida cosmética» y lo mismo ocurre –ha dicho– con las acciones encaminadas a frenar desahucios: sólo tuvieron 43 beneficiados, pero se produjeron 2.100 desalojos. «Publicidad y propaganda», ha resumido.

Ana Pontón ha coincidido en la necesidad de impulsar el alquiler para garantizar «el derecho de acceso a la vivienda» y ha criticado que el presupuesto de la Xunta para vivienda pública cayó «un 86 por ciento» desde la llegada de Alberto Núñez Feijóo a San Caetano. Desde su óptica, esta reducción «brutal» responde a la visión del PP de que la vivienda es «un negocio».

A continuación, el socialista Raúl Fernández ha señalado que la postura de su partido sobre este asunto es conocida, de modo que se ha limitado a manifestar su apoyo a la proposición no de ley de AGE; y Consuelo Martínez ha considerado la política de vivienda actual heredera del franquismo, cuando se optaba por la venta de la vivienda protegida para «reducir la conflictividad social».

Escuchadas estas opiniones, Jaime Castiñeira (PP) ha verbalizado su negativa a apoyar la propuesta alegando que el plan de vivienda de la Xunta ya recoge una inversión total de unos 600 millones de euros hasta 2020.

Además, ha cuestionado que los diputados de la oposición vayan a tratar de convencer a las personas que «aspiran a tener una vivienda en propiedad» de que «es mejor» que opten por el alquiler. «Ustedes sólo están para defender a los que hacen negocio con la vivienda», le ha espetado el representante de Alternativa en su turno de cierre del debate.

TEJADOS VERDES

Sin abandonar el ámbito de la vivienda, la socialista Patricia Vilán ha propuesto introducir en el código técnico de edificación los denominados ‘tejados verdes’, que mejoran el aislamiento y reducen el calor urbano, en línea con otras medidas de lucha contra el cambio climático.

Pese a recibir el apoyo de AGE, BNG y el Grupo Mixto, por sus «ventajas» en materia medioambiental y también por el ahorro económico que comportan, el PP se ha opuesto.

Como ha señalado Castiñeira, el citado código técnico no impone «particularidades», como los tejados a dos aguas o planos, y ya recoge medidas en favor de la eficiencia energética. La tipología y su estética debe dejarse –ha opinado– al «libre diseño» de los arquitectos y no «imponer» un tipo de cubierta.

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