Los que pretenden cambiar la historia mediante gestos pueriles

En el tiempo que lleva de alcalde de Valencia, Joan Ribó, siguiendo la tradición de aquella comunidad, de donde salen grandes directores de banda y hay gran cantidad de agrupaciones de todo tipo, se ha metido en asuntos musicales, haciendo de ellos sus prioridades de gobierno. Es la marca de la casa de la franquicia ideológica que, con pequeñas variantes, se ha instalado en no pocos ayuntamientos de España.

Pese a que el asunto está regulado por Ley, Ribó –que no debe tener otras prioridades- cambió por su cuenta la letra del Himno a Valencia, del maestro Serrano, que según la Ley 8/1984, de 4 de Diciembre, de la Comunidad Autónoma,se adoptó como himno oficial. Su origen se remonta a la Exposición Regional celebrada en el año 1909. La letra es del autor Maximiliano Thous Orts.

Toda la vida, hasta que llegó Ribó, se cantó del mismo modo, desde su inicio, que comienza “Para ofrendar nuevas glorias a España/todos a una voz, hermanos venid. /¡Ya en el taller y en el campo resuenan/cantos de amor, himnos de paz! /¡Paso a la Región/ que avanza en marcha triunfal!”.

Para al alcalde de Valencia le parecía guerrera la alusión a España (pese a que las glorias pueden ser deportivas, culturales, gastronómicas o de cualquier otro tipo)  y, contraviniendo la norma oficial, se acabaron las glorias y la alusión a España. No explicó claramente por qué. La otra novedad ha sido suprimir la interpretación del Himno Nacional en el momento de descender desde el balcón del Ayuntamiento de Valencia la histórica Senyera que no se inclina ante nadie.

Con rigor hay que decir, que la interpretación del Himno Nacional como parte de las secuencias de determinados actos, la salida de la Macarena de su capilla, la procesión del Corpus en Toledo, la citada bajada de la Senyera y otros muchos casos parecidos son tradiciones del gusto del vecindario, en la medida en que han devenido, desde su primitivo origen en usos socioculturales.

También es cierto que la interpretación del Himno Nacional está pautado y establecido de modo preciso, de manera oficial en el artículo  3 del Real Decreto 1560/1997, de 10 de octubre, donde se indica en qué circunstancias debe sonar, según el carácter del acto, las personas que asisten o en el caso de determinados honores militares Pero como el himno es de todos, la interpretación fuera de estas previsiones, no deja de ser una tradición o un uso, pero no con carácter oficial que a nadie debería molestar.

Suma y sigue de cambios y recortes
Por otro lado, lo de Valencia no es más que un suma y sigue del baile de símbolos y banderas o borrado de tradiciones, que como novedad pretendidamente regeneradora de la forma de gobernar han traído determinadas variedades de la casa “Podemos” y sus franquicias, consocios y subalternos.

La ausencia del alcalde de Santiago en la Ofrenda Nacional del 25 de julio, la repetida negativa de los regidores de esta misma ciudad y A Coruña a representar a sus ciudades en la Ofrenda del Antiguo Reino de Galicia en la catedral de Lugo, fueron el ejemplo de salida al que siguieron todo tipo de propuestas y anuncios: desde la supresión de las procesiones en Sevilla –de tener ocasión- o eliminar todas las vírgenes de las celebraciones populares de los barrios de Madrid. Ya la propia alcaldesa declinó su presencia en la popularísima fiesta de la Virgen de la Paloma por un compromiso anterior –se dijo- con una comunidad iberoamericana que celebraba su fiesta. Curiosamente, todas estas comunidades celebran sus particulares vírgenes y santos, éstos por lo visto valen, y los de aquí no. Ya veremos qué futuro le espera al bueno de San Isidro.

Ya se ha comentado que el traslado de sus prejuicios ideológicos a usos aceptados por el común del vecindario, sobre todo de opciones minoritarias, aupadas al poder por las componendas de despacho, choca con el propio respeto a la mayoría sociológica que tales opciones no representan. Ahora que se envuelve en la bandera, el PSOE debería reflexionar sobre el uso que hacen del poder aquellos a quienes otorgó alcaldías y comunidades.

Y a la hora de manifestar sus propios prejuicios ideológicos, no siempre respaldados por el adecuado análisis intelectual no sesgado o parcial, a estos personajes cualquier ocasión les vale propicia, como acabamos de ver con el 12 de octubre, donde realmente se han superado. Ellos siguen con su música.

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