Las defensas de Porto y Basterra las consideran «víctimas»

Aranguren_Asunta Basterra_xuizo Asunta

 

   La primera sesión en abierto del juicio por la muerte de Asunta Basterra ha estado protagonizada este miércoles por las intervenciones de los representantes de las partes, que han expuesto ante el tribunal y los jurados versiones contrapuestas sobre los hechos que rodearon la muerte de la menor.

En una jornada que se ha prolongado casi por seis horas –con dos recesos–, los abogados de las defensas han recurrido a un discurso «lacrimógeno» en sus intervenciones y han apelado al papel de «víctimas» de los acusados, los padres de Asunta, al tiempo que han planteado la existencia de otros culpables.

Por el contrario, la acusación popular y la ejercida por el Ministerio Fiscal se han mantenido firmes en sus escritos de calificación, apuntando a los padres como coautores del asesinato de Asunta mediante «un plan» pactado para «deshacerse» de la niña, que «les estorbaba».

Ante los miembros del jurado, las acusaciones han analizado los testimonios que les han permitido llegar a sus conclusiones de culpabilidad, mientras que las defensas han asegurado que no hay «ninguna prueba» de que hayan sido los autores y han reclamado que se abran nuevas vías de investigación.

«COSA DE DOS»

Durante su intervención, el fiscal del caso, Jorge Fernández de Aránguiz, ha reiterado que su tesis pasa porque la muerte de Asunta Basterra «fue cosa de dos» y fruto de «un plan» pactado por sus padres para «deshacerse» de ella.

Aránguiz ha basado su argumentación en los repetidos casos de sedación acreditados por los análisis del cabello  y las ocasiones a las que no pudo acudir a clase, así como en las diferentes versiones dadas por los padres del día de la desaparición.

Entre otros elementos, el fiscal ha advertido al jurado popular del hecho de que pruebas como el portátil de Alfonso Basterra  «costó encontrarlo», por lo que ha sostenido que la actitud de los acusados ha sido de «obstrucción». Al mismo tiempo, ha asegurado que, de producirse hoy en día este caso, pediría la prisión permanente revisable.

Ante una sala atestada de público, el Ministerio Fiscal ha criticado la actitud de la defensa de Rosario Porto que «sostiene que no fue ella sin ofrecer una explicación alternativa». «Las cosas serían muy diferentes si dijesen, por ejemplo, ‘se me fue la mano con las pastillas y esto fue un accidente'», ha apuntado Fernández de Aránguiz.

Durante la sesión, además de otros elementos, el fiscal ha solicitado que se consideren como prueba ejemplares de los diarios ‘La Voz de Galicia’ y ‘El Correo Gallego’ correspondientes a «la semana inicial de la investigación» de los hechos.

Según la Fiscalía, estos ejemplares demostrarían que Rosario Porto cambió su versión inicial sobre lo que hizo la tarde de los hechos tras conocer por los medios que había grabaciones que la mostraban yendo en compañía de su hija a su vivienda de Teo, aunque inicialmente dijo que había ido sola.

UNA INVESTIGACIÓN «INDEPENDIENTE»

Durante su turno de intervención, el abogado de la acusación popular, Ricardo Pérez Lama, en representación de la Asociación Clara Campoamor, ha defendido las conclusiones sacadas de la investigación, «absolutamente independiente» y que «los padres –de Asunta– entorpecieron desde el minuto uno».

Pérez Lama ha hablado también de un «plan conjunto» para asesinar a la menor y ha acusado a los padres de «mentir» de forma «reiterada» sobre cuestiones como dónde dejaron a su hija la tarde de su muerte y de «ocultar» pruebas.

«Ni toda la magia del mundo va a distraer su atención sobre el hecho de que Asunta fue drogada y asesinada», ha dicho el letrado al jurado popular, para establecer después una correlación entre las fechas en las que Alfonso Basterra adquirió cajas de orfidal –medicamento recetado a Rosario Porto y que se halló en el organismo de Asunta– y los periodos de sedación durante el verano.

Pérez Lama ha indicado que Alfonso compró este fármaco el mismo día en el que, según contó la menor, alguien había entrado en su domicilio durante la noche y había intentado asesinarla; así como los días anteriores a las veces que Asunta acudió a clase con síntomas de estar drogada.

PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

Por su parte, el abogado defensor de Rosario Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren, ha aprovechado su turno para apelar al principio de presunción de inocencia como algo «fundamental» y para asegurar que la instrucción de este caso estuvo «mal enfocada desde el principio».

Aranguren ha lamentado que se «desechasen otras vías de investigación» y, al igual que la defensa de Alfonso Basterra, ha aludido al hombre cuyo perfil genético fue localizado en la camiseta de Asunta para asegurar que «no tiene ninguna coartada».

Apelando a la condición de padres de los acusados, Aranguren ha criticado que «nunca se les consideró víctimas» y ha defendido que estos «siempre mostraron su colaboración. Por ello, ha apostado por «tratar de defender» el nombre y derechos de Asunta como «mejor homenaje» a la niña, que este miércoles habría cumplido 15 años.

«Rosario no me pidió defiéndeme, que yo soy inocente, me dijo ‘encuéntrame a quien mató a mi hija'», ha destacado Aranguren, al tiempo que ha asegurado al jurado que «no van a encontrar ni una sola prueba» en contra de su clienta, «porque no la hay».

En este sentido, ha pedido que «se busque al verdadero autor de los hechos» y ha reclamado incorporar a la causa «impresiones» de medios digitales en los que se describen las características de las víctimas del pederasta de Ciudad Lineal, cuyo «modus operandi» ha vinculado con el crimen de Asunta. La defensa de Basterra ha reclamado también indagaciones en esta línea, a la que se opone la Fiscalía.

LA PÉRDIDA DE SU HIJA

También la abogada defensora de Alfonso Basterra, Belén Hospido, ha apelado a la condición de «víctima» de su defendido para apostar por su inocencia y ha asegurado que «no existe ninguna prueba» de su culpabilidad.

En un tono que ella misma ha reconocido que se podría calificar de «lacrimógeno», aunque ha rechazado esta denominación, la letrada ha asegurado que «no hay prueba de cargo» y ha interpelado a los miembros del jurado para decirles que «Asunta se merece que si ya ha tenido la desgracia de (…) haber resultado muerta, al menos que la determinación de quién fue o quién no fue se haga de una manera justa, sensata, ordenada y llegando al resultado que sea».

A Basterra lo ha considerado «una víctima de la muerte de su hija», una situación en la que «nadie ha sufrido más que sus padres», ha ratificado. Asimismo, Belén Hospido ha atribuido precisamente a esta situación de shock tras la muerte de Asunta la actitud fría mostrada por Alfonso en los días posteriores.

«Si en algún momento no se dio alguna explicación, hay que tener en cuenta que ellos estaban sometidos a mucha presión», ha narrado, para continuar indicando que «habría que estar en su cuerpo para entender su reacción».

Tras negar la ocultación del ordenador portátil de Alfonso Basterra, su abogada ha negado que su propósito en el escrito de conclusiones fuese tratar de «trasladar la culpa» a Rosario Porto cuando explica que el padre le entregaba el Orfidal que compraba a ella.

A mayores, en un comportamiento que ha admitido como «extraño», ha indicado que su defendido «acudió a un médico para pedir que le recetara ‘Orfidal’ a �l para dárselo» a su exmujer. «Lo hizo porque creía que Porto estaba en unas circunstancias anímicas en las que él podía colaborar. Fue su manera de contribuir a que ella se curase», ha argumentado.

 

 

 

 

 

 

 

 

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar