Desunión en la UE por el reparto de refugiados

Los ministros de Interior de la UE no lograron ayer un acuerdo para dar un respaldo político unánime al reparto de 120.000 refugiados llegados a Hungría, Grecia e Italia que propuso la Comisión Europea por el rechazo de algunos socios al sistema de cuotas y al carácter obligatorio de la medida, por lo que aplazaron la decisión a su próxima reunión del 8 de octubre. Según fuentes comunitarias, los países que bloquearon el acuerdo fueron la República Checa, Eslovaquia, Polonia, Hungría, Letonia y Rumanía, y apuntaron que el anuncio de Francia y Alemania de un acuerdo político antes de que finalizase la reunión no ayudó a conciliar posiciones.

El ministro luxemburgués de Asuntos Exteriores, Europeos y de Inmigración y Asilo, Jean Asselborn, dijo que «una gran mayoría» de países expresó su deseo de participar en el reparto, lo que consideró un paso en la buena dirección.

Finalmente, hubo una declaración de la Presidencia en la que consta que el Consejo «ha acordado en principio la reubicación de 120.000 personas adicionales» y que «todos los Estados miembros confirman su disposición a participar». «Las cifras propuestas por la Comisión constituyen la base para un acuerdo sobre la distribución de esas personas dentro de la UE», apunta el texto.

Los ministros sí lograron un acuerdo para activar el primer programa de reubicación de demandantes de asilo llegados a Italia y Grecia, para el que Bruselas quiere 40.000 plazas. Los estados han comprometido 32.000, pero confían en llegar a un acuerdo para alcanzar los 8.000 que faltan.

El ministro español de Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguró que nuestro país no ha planteado «ninguna reserva» a la propuesta para reubicar a 120.000 refugiados en la UE, «Incluso con los criterios de asignación para cada uno de los Estados miembros». «España, desde el primer momento ha mantenido una actitud constructiva, positiva, solidaria y responsable», añadió.

Varios países europeos restablecen los controles fronterizos
La decisión de Alemania de reinstaurar temporalmente los controles por cuestiones de seguridad ante la afluencia sin precedentes de refugiados ha provocado un efecto dominó en otros países europeos, lo que, según destacan los diarios, hace peligrar el espacio Schengen. Austria anunció controles en su frontera con Hungría y el envío de 2.200 militares para que asistan a la policía en las inspecciones. También Eslovaquia, Holanda y Finlandia comenzaron ayer a reforzar sus fronteras con controles. Hungría terminó ayer de sellar su frontera con Serbia y endureció las leyes para castigar las entradas irregulares y tramitar sólo peticiones de asilo de sirios. La Autoridad de Transporte Nacional de Hungría informó de que desde el 10 de septiembre se ha impuesto un cierre parcial del espacio aéreo en su frontera meridional con Serbia.

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