Autónomas

Reconforta constatar que Galicia está a la cabeza en el porcentaje de mujeres autónomas, sólo por detrás de Asturias. Es la demostración de que existe espíritu emprendedor y un renovado impulso para participar de manera activa en el mundo empresarial.

El dato de nuestra comunidad es positivo a pesar de que desde la perspectiva nacional sólo el 34% de los autónomos son mujeres. Una cifra que demuestra que aún estamos lejos de alcanzar cuotas significativas en materia de inserción laboral.

Este es uno de los resultados de un reciente estudio realizado por Informa D&B que analiza de manera detallada la situación de los trabajadores independientes en España. Por sectores, el estudio confirma que la proporción de mujeres entre los trabajadores autónomos se concentra en Sanidad, donde ellas son mayoría -un 72%- o Peluquería y Educación. Los niveles más bajos se encuentran en la industria extractiva o en la agricultura. Este último dato es llamativo: sabemos que en el campo español la mujer ocupa un papel predominante, pero es preciso tener presente que estas cifras reflejan a los autónomos registrados y, lamentablemente, el mundo rural esconde buena parte del trabajo femenino y por lo tanto queda fuera de las estadísticas.

Si bien el colectivo de trabajadores autónomos ha crecido de manera importante durante la crisis y se ha incrementado de manera destacada el número de mujeres, en España sólo representan el 19% de la población activa, cuando en países como Estados Unidos el porcentaje supera el 35%. Todos los analistas en materia laboral indican que la tendencia señala hacia un crecimiento constante del trabajo autónomo y que buena parte de los puestos de trabajo que se crean hoy son -y serán en el futuro- fruto del emprendimiento individual.
Cabe pensar pues que se deben poner todas las herramientas para facilitar y promover la iniciativa del autoempleo. Es verdad que se ha hecho un esfuerzo importante con la tarifa plana de los 50 euros y los resultados han sido motivadores.

Sin embargo España sigue contando con un sistema caro para el trabajador independiente. Es lo que afirma la revista Forbes que sitúa a Francia como el mejor país para ser autónomo. En el país vecino la existencia de cuotas depende de la profesión que se tenga, así como de las ganancias que presente el trabajador.
Los autónomos franceses no pagan ninguna cuota en el primer año de su actividad. Con esa alta, el trabajador tiene derecho gratuito a asistencia sanitaria, jubilación, incapacidad temporal y pensiones de viudedad e invalidez.

En España se ha conseguido despertar el impulso emprendedor y la iniciativa individual, aunque haya sido a costa de una crisis brutal que ha dejado a muchas familias temblando. Ahora sería conveniente echar carbón a esa locomotora emprendedora con nuevos incentivos. Son millones las mujeres y los hombres que, seguro, responderán positivamente a esos estímulos.

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