La nación catalana de González

Los medios de comunicación y las redes sociales están dando una gran trascendencia a unas declaraciones del ex presidente del Gobierno Felipe González en las que se declara a favor de una reforma constitucional que reconozca Cataluña como nación. No es nada nuevo.

Hace ya cinco años, en un artículo firmado conjuntamente con la socialista Catalana Carme Chacón, el ex presidente González ya hablaba de Cataluña como nación sin Estado. Las páginas del diario El País así lo acreditan.

No son pocos los politólogos e historiadores que consideran Cataluña, el País Vasco y Galicia como naciones sin Estado. Lo que pasa ahora es que un debate habitualmente más académico que político se ha trasladado a las redes sociales, es decir, a la calle, para reducirse a Cataluña, por la presión electoral del 27-S. Pero el IX Congreso de Nacionalidades Europeas, organismo de la Sociedad de Naciones, ya reconoció, por ejemplo, a Galicia como nación en 1933.

Los redactores de la Constitución española del 78 también reconocieron la condición de naciones de Galicia, Euskadi y Cataluña -Galeusca-, si bien lo hicieron a su manera, disimulándolo bajo todo un ‘palabro’ para la época: nacionalidades, sin indicar sus nombres. Tanto lo disfrazaron que aunque mucha gente cree que la Constitución reconoce que Galicia, Euskadi y Cataluña son nacionalidades -y no regiones-, eso no aparece en ningún lado de la Constitución.

Hoy en día ya no sólo son nacionalidades estas tres naciones sin Estado, puesto que los estatutos de autonomía de otras regiones también igualaron su definición con las anteriores. Pero como la Constitución no se cambió a esos efectos, en España sólo hay oficialmente una nación: España.

Es evidente que el encaje de Cataluña en España no se solucionará sólo con una definición, pero no es menos cierto que es una buena manera de empezar a hablar. En eso, Felipe González vuelve a demostrar su condición de estadista. Y como la gente se olvida encima de las cosas, ya parece nuevo lo que propone en La Vanguardia el ex presidente democrático con más años de gobierno a sus espaldas. Pero no lo es. Ni menos aún el debate histórico y político sobre una cuestión que si se plantea con vistas a una reforma constitucional llevará cuando menos consigo la equiparación con el País Vasco y Galicia. ¿O no?

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