La lección de Teresa

Existen personas que son ejemplares, que crean precedentes y que actúan como verdaderos faros luminosos . En las artes, en la ciencia y en el deporte siempre están surgiendo (felizmente) casos excepcionales en los que el talento nato sumado al esfuerzo y al espíritu de sacrificio constituyen los ingredientes de la receta para crear grandes campeones. La palista canguesa Teresa Portela es una de ellas. Acaba de lograr el bronce en el Mundial y abre las puertas, otra vez, a los que serán sus quintos Juegos Olímpicos.

La maternidad no conjuga bien con el deporte. La gran mayoría de las deportistas la retrasan hasta su retirada, convencidas de que es muy difícil mantenerse en la competición una vez que se tiene descendencia. Teresa Portela, sin embargo, decidió hacer un alto en el camino para ser madre.

Un mes después de dar a luz Teresa ya estaba entrenando. Sabía que una baja maternal de cuatro meses era demasiado tiempo y cuanto más tardase en reincorporarse al entrenamiento, más le costaría ponerse en forma. A partir de ese momento sus esfuerzos debían servir para cumplir objetivos. En primer lugar, clasificarse; luego, pasar a las semifinales y colocarse en la final y, por último, subir al podio para recibir ese bronce que en Londres no había conseguido.
La medalla se la ha dedicado a su marido y familia. Es más que comprensible, porque el ejemplo de Teresa es también el ejemplo de su marido, David Mascato, que sabía perfectamente que era imprescindible conciliar deporte y maternidad. Tanto es así que la pequeña Naira, de año y medio, asistió con su padre a la competición para que Teresa pudiese tenerla cerca.

Teresa es ya una referencia para el deporte en general y para el femenino en particular. No sólo por el esfuerzo que supone llegar a un podio olímpico, sino porque además lo hace sin renunciar a una de las mayores satisfacciones, como es ser madre. Pero además tanto ella como su marido han dado un ejemplo en materia de corresponsabilidad.

La palista gallega ha conseguido catorce medallas en el Campeonato Mundial de Piragüismo y diecisiete en el Campeonato Europeo. Sin duda no le queda nada por demostrar, ya nos ha convencido de que es posible estar en lo más alto y que no existen más incompatibilidades que las que uno mismo quiera imponerse. Esperemos que su ejemplo cunda entre todas las deportistas que ahora comienzan su carrera.

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