El problema de la leche no es solo el precio

Es evidente que Galicia tiene un problema de precios de la leche, con cientos de explotaciones produciendo por encima del precio de venta. Se da el caso de que muchas granjas soportan un coste de 0,34 euros por litro que venden en el mercado a 0,27, con lo cual pierden al menos 0,07 euros por litro. Parecen cantidades pequeñas pero multiplicadas por millones de litros amenazan con arruinar a todo un sector.

¿Por qué suceden este tipo de cosas en Galicia, cuando en el peor mes del año es la comunidad que aporta al menos un tercio de toda la leche que se produce en España? ¿Tiene lógica que la principal comunidad productora sea la más débil? ¿Qué es lo que está fallando para que el problema del precio de la leche, de por sí grave en toda España, aquí lo sea mucho más?

Falla lo mismo de siempre: la leche de Galicia no se industrializa de manera adecuada y hay un problema de concentración de oferta, ya que si bien se produjo una reducción del número de explotaciones las resultantes siguen siendo muchas o al menos no están bien agrupadas en términos comerciales, con lo cual no tienen peso ante los compradores.

Pero el gran problema de fondo del sector lácteo de Galicia es la estructura industrial. Ni el sector ni el mercado han sabido colocar la gran cantidad de leche que produce Galicia: nada menos que dos mil millones y medio de litros al año en los productos que se consumen, que son leche líquida, queso de alta rotación y productos para regular los excedentes estacionales, como la leche en polvo.

No se trata, por tanto, de que los granjeros gallegos no sepan producir leche. Han mejorado mucho en los últimos años y su nivel es aceptable. Su problema es que Galicia no tiene industrias lácteas al estilo de Danone o Nestlé. Tampoco posee grandes cooperativas. Está Feiraco, que es importante pero su dimensión empresarial es reducida frente a los gigantes europeos. La supuesta esperanza interna se llama Lactalis y es francesa, con lo cual está todo dicho.

El problema del precio, por la vía que sea, se irá encauzando, pero el gran problema de fondo no, salvo que se adopten decisiones empresariales de alcance. Mientras, el precio de la leche de Galicia soporta un diferencial de hasta el 33% con respecto a los de comunidades como Andalucía o la vecina Asturias, una clara señal del problema de concentración de la oferta. Así se explica que pueda haber 2.500 explotaciones de leche en Galicia que venden por debajo del precio de coste.

Como lo urgente es el precio, es comprensible que el debate político se centre en eso –casi es un problema de supervivencia de mucha gente del campo- pero poco se avanzaría si Galicia no es capaz de plantear la verdadera clave de su problema: tener aquí un gran grupo industrial. En ese sentido, las cosas no se arreglan apelando solo al modelo lácteo francés, que asegura un precio mínimo. Otra cosa es que esa reivindicación ponga en evidencia a las autoridades.

En un país como España donde no funciona la competencia resulta que las lecciones se las dan a los ganaderos. Pasa un poco lo mismo con el fraude fiscal: Hacienda persigue a los ‘robagallinas’. Además, suena ridículo el mensaje del Gobierno de Rajoy cuando dice que no se pueden regular los precios porque eso va contra el ordenamiento comunitario. ¿Acaso no va Francia, sin que le pase nada? ¿Acaso no van las eléctricas? Menuda broma de mal gusto de este Gobierno.

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