El ministro del Interior y los delitos de Rato


Es  sencillamente insólito que el máximo responsable de la Seguridad del Estado, el que debe perseguir los delitos al mando de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, no se considere concernido por los que haya podido cometer un antiguo correligionario, imputado en graves conductas, sancionables penalmente. Es más, él, como a cualquier funcionario público en ejercicio –y a tal efecto lo es- le corresponde denunciar todo delito conocido.

Jorge Fernández Díaz asegura que se reunió con Rato por las amenazas que recibía. ¿Procede igual y está en la misma disposición el ministro del Interior con cualquier ciudadano en el mismo caso?
Nunca este hombre me ha parecido especialmente inteligente, sobre todo cuando habla. Es un personaje romo, al que coloca en su Gobierno Rajoy echando mano de lo poco que a tal efecto dispone procedente de Cataluña. Aunque es ingeniero industrial e inspector de Trabajo, en realidad ha trabajado poco. Nacido en 1950 lleva toda la vida dedicado a la política y ha demostrado gran versatilidad ideológica dentro de la derecha. Fue de UCD, CDS, Alianza Popular y el Partido Popular. Para él la verdad debe ser sagrada, no en vano es miembro supernumerario del Opus Dei.
Por eso hay que analizar bien sus palabras cuando en su comparecencia en el Congreso para explica lo de Rato afirma enfáticamente, sin el menor pudor, “que cumplió con su deber y responsabilidad” al reunirse con  el ex vicepresidente del Gobierno y expresidente de Bankia imputado en varios sumarios, en su despacho oficial el pasado 29 de julio.
Fernández sabe, por la doctrina que practica, que la Iglesia tolera la mentira piadosa y el mal menor se defendió como gato panza arriba, acusando a sus acusadores. “Era mi deber atender a Rato; se reunió conmigo por su seguridad personal’, destacó. Pero no existe ninguna evidencia de que el justiciable haya denunciado amenazas donde debe hacerse.
Pero lo más insólito de todo esto es que el ministro del interior afirmara que “lo que le pase al señor Rato con la justicia no es de mi incumbencia pero sí lo es su seguridad, por mucho que se le hayan retirado sus honores».
Que el ministro que dirige a las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, que deben investigar y perseguir las conductas como por las que ha sido imputado el señor Rato diga esto es tanto más grave que la reunión misma, y denota hasta el grado de compadreo y abandono de sus deberes de este ministro y del Gobierno del que forma parte.
Sin el menor propósito de enmienda, si dolor de corazón, sin contrición alguna, el supernumerario remachó: “Actué como debía actuar, con respeto al Estado de derecho y la ley y sin hacer dejación de funciones”.
Yo me temo que un buen lector de “Camino” hallaría motivos para reprobar a Fernández, sobre todo en lo que se refiere al mal ejemplo, a la desmoralización que ha de provocar en los agentes a sus órdenes su conducta.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar