Feijóo defiende la monarquía constitucional

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El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha aprovechado la misa oficiada en la Catedral de Santiago este 25 de julio, en la que ha ejercido como delegado regio en la Ofrenda al Apóstol, para reivindicar la monarquía constitucional y apelar a combinar «el cambio con la tradición» para evitar «cometer errores del pasado».

En la tradicional misa del 25 de julio y en un escenario marcado por el desafío soberanista catalán, el también líder del PP gallego ha identificado a España con «una peregrina que ha recorrido en los últimos años la etapa más espléndida de su paso por la historia», en la que los españoles «empezaron a caminar juntos, a hacer cosas juntos y a tomar juntos el timón» de su destino.

«El protagonismo corresponde al pueblo español, inspirado por un Rey, don Juan Carlos I, que supo interpretar el latido de su país», ha proclamado, antes de destacar que el Rey Felipe VI, cuya representación ha ostentado en la Ofrenda, «encarna una tradición que se adecua a los nuevos tiempos» para ejercer en ellos «su liderazgo».

«Juntos queremos seguir para no perder una identidad secular y afrontar mejor las dificultades», ha sentenciado, para subrayar que la España de hoy es «de todos los que trabajaron y trabajan en ella y por ella». «Pertenece a nuestros antepasados y a los que vengan después de nosotros», ha aseverado.

Por ello, ha asegurado que el «reto» es que esa realidad «viva» se mantenga «vigorosa y plural», como «punto de encuentro de los pueblos que la componen»: uno de ellos Galicia. «Una Galicia de personalidad abierta, generosa y tolerante que le permite estar en el mundo, y que el mundo sea ella», ha subrayado.

«COMBINAR CAMBIO Y TRADICIÓN» Y DAR «EJEMPLO»

En su alocución, Feijóo también ha prevenido contra el «cambio que no se apoya en la tradición», con la convicción de que «es un cambio sin memoria, condenado a cometer errores del pasado, un cambio en vilo». También ha remarcado que la tradición que «no acepta el cambio se anquilosa y perece».

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«La modernidad del Camino es la prueba fehaciente de que es posible encontrar respuestas para el hombre y la mujer de hoy, sin abolir las creaciones del pasado», ha reivindicado el presidente, quien ha defendido que los sacrificios hechos en los últimos años de crisis deben tener su «recompensa» cuando «la recuperación llegue a todos, en especial a los más desfavorecidos y a los jóvenes que lucha por encontrar un lugar donde poner en práctica sus inmensas capacidades».

Tras incidir en el protagonismo anónimo que singulariza el fenómeno jacobeo y en sus valores, ha remarcado que lo mismo que el sentimiento de quienes peregrinan «ha de permanecer vivo también en la conciencia del gobernante».

«El origen y destino de sus facultades se encuentra en la gente alejada de la fama, que cifra el objetivo de su vida en cumplir con su deber, ser honesto, procurar lo mejor para los suyos y servir como es debido en su comunidad», ha aseverado.

Bajo la mirada del presidente gallego, esta idea «no solo obliga a conducir adecuadamente los intereses públicos, sino también a gobernar con el ejemplo». No en vano, ha remarcado que «el poder que las leyes confieren siempre estará incompleto si no va acompañado de la autoridad que procede de la ética pública y privada».

GUIÑO A CUNQUEIRO

Feijóo ha reivindicado el protagonismo de los peregrinos. «Escucharlos es una garantía de que estamos en el Buen Camino», ha remarcado, antes de recordar a Álvaro Cunqueiro, quien escribió que «a Compostela se acerca uno como quien se acerca al milagro». Todos los gallegos esperamos aquí si siempre para recibir a quien se decida a buscarlo, convencidos de que lo logrará», ha reflexionado.

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«Alcanzará aquí tu protección, la misma que yo te pido hoy para todos los gallegos, para todos los españoles y, particularmente, para el Rey Felipe VI, como garante de la España de los pueblos, de las lenguas, de las autonomías, de la democracia constitucional que nos une», ha continuado, en su Ofrenda al Apóstol.

RECUERDO A ANGROIS

En la misma, también ha pedido en nombre del pueblo gallego al Apóstol por las 79 víctimas del accidente ferroviario que tuvo lugar el 24 de julio de 2013 en el barrio compostelano de Angrois, así como por las familias que «aún les lloran» y para los heridos que «aún están sobreponiéndose a las secuelas».

«La misma Galicia que trató de auxiliarles con una actitud encomiable aquel día nunca les olvidará», ha sentenciado Feijóo en una alocución que ha precedido a la homilía del arzobispo de Santiago, Julián Barrio, quien también ha pedido al Apóstol por quienes perdieron su vida en el siniestro del Alvia, «confiando en que gocen ya de la felicidad eterna».

El arzobispo ha defendido, además, que a la Iglesia, «servidora» de los pobres, no le es «ajeno» el sufrimiento de las familias en dificultades económicas a las que «no se les ofrece un decidido apoyo» ni tampoco de los jóvenes sin trabajo y sin recursos para poder formar una familia o de los adultos que «ya no tienen esperanza de incorporarse a la vida laboral».

Tampoco le es «ajeno» el sufrimiento, ha continuado, de los niños que carecen de un ambiente adecuado para poder desarrollarse, de las mujeres afectadas por la «penuria económica», muchas «víctimas» de la violencia doméstica, y de los hombres y mujeres «del campo y del mar» que se han «empobrecido».

El arzobispo ha llamado a preocuparse «especialmente de los más débiles» y ha proclamado que hace falta «coraje moral para salir de la irresponsabilidad, del escepticismo y de la insolidaridad». «No faltan testimonios valientes y humildes», ha zanjado.

NUMEROSAS AUTORIDADES

En la Misa del Apóstol han participado destacadas autoridades, además de Feijóo, como todos los miembros del Gobierno gallego; la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo, y otros miembros de la Mesa; el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, y otros representantes de la sociedad civil, entre ellos, el valedor do Pobo, José Julio Fernández.

Encabezaron la comitiva en la entrada a la Catedral los portavoces del PP, Agustín Hernández, y del PSOE, Paco Reyes, en la capital gallega, toda vez que el regidor, Martiño Noriega, de Compostela Aberta, ha declinado participar en el acto religioso, de acuerdo con el compromiso de separación de poderes que incorporaba en su programa electoral.

Noriega sí saludó a las autoridades antes de la misa, en la Praza do Obradoiro, y participó también en la recepción posterior del Pazo de Raxoi.

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