Tortura griega

Cuando una sociedad empresarial, cultural, de ocio, deportiva… no funciona con la misma equidad para todos los asociados lo lógico es disolverla. Lo mismo debiera acontecer con la Europa de los mercados neoliberales que padecemos. Tras los acontecimientos de Grecia, la Unión Europea ha perdido la garantía democrática y ética que los ciudadanos creíamos haberle otorgado.

La UE se creó para evitar una tercera gran guerra europea después de los dos grandes suicidios del siglo XX a que nos condenó Alemania. Desde esa perspectiva pudiera decirse que el objetivo principal se ha cumplido frente a la crisis del capitalismo en la que vivimos atrapados. Sin embargo es mentira. La realidad es que estamos librando la Tercera Guerra Mundial en el mismo escenario, aunque con métodos diferentes.

Como en cualquier guerra, asistimos a la destrucción del tejido social, a la provocación de muertes por pobreza, al hundimiento de las pequeñas y medianas empresas, al abuso de poder, a la violación de los principios, a los movimientos de trabajadores refugiados, a la existencia de vencedores y vencidos, a las apropiaciones indebidas, al enriquecimiento de unos pocos en detrimento de muchos… Un evidente panorama de guerra donde el miedo a las bombas mediáticas y financieras sobrecogen y secuestran la voluntad de los más audaces.

La tortura griega, con un pueblo sometido a la pobreza por un oculto designio, devaluado por decreto su voto democrático hasta la burla más cruel, sin una balsa de futuro a la que agarrarse, es el escenario más cruento de esa guerra. Los socios europeos no solo le dan la espalda a Grecia sino que la utilizan como chivo expiatorio, como cabeza cortada para colgar de la torre más alta de las murallas. Si yo fuera griego me iría de esta asociación, me iría de esta Europa. ¿Pero, cómo romper las cadenas?

La soledad de Grecia no es la soledad del gobierno de Syriza. Y la terrible patada en el culo no es el dolor de Alexis Tsipras. Es la soledad y el dolor de quienes creíamos en la unidad europea como plataforma de progreso y futuro armónico para todo el continente. Países como España, Grecia, Portugal e Italia debemos a la UE las tres o cuatro últimas décadas de modernización y progreso que ahora se nos arrebata pasándonos factura. ¿Debemos los ciudadanos permanecer pasivos? ¿Debemos mantener a un Gobierno cobarde, complaciente e inútil como el español? ¿Es suficiente con aupar a un Gobierno alternativo como el griego? ¿Dónde está la clave? ¿Dónde la Bastilla para ser asaltada? Solo se me ocurre recurrir a la rebelión, pero inmediatamente temo a la tortura y a la mano negra capaz de comprar a los centinelas. Signos de guerra.

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