Condena para un preso que pretendía introducir droga en Pereiro de Aguiar

Un recluso con múltiples antecedentes penales ha sido condenado a tres años de cárcel y una multa de 6.000 euros por intentar introducir en el penal, a su vuelta de un permiso penitenciario, droga escondida en el interior de su recto.

En agosto de 2011, el condenado era un recluso de 51 años de edad, que cumplía condena en Pereiro de Aguiar, donde era interno de confianza y trabajaba como jardinero.

Ante la sospecha de la prisión de que distribuía droga en su interior, obtuvo un permiso del juez de Vigilancia Penitenciaria para someter al interno a un cacheo integral, con una exploración radiológica o una ecografía en un centro hospitalario.

No obstante, cuando se le comunicó que sería sometido al referido cacheo, el ahora condenado entregó voluntariamente un paquete de siete centímetros de largo, envuelto en un preservativo, que escondía en su recto.

El paquete contenía 20 envoltorios que, tras los análisis, resultaron ser 15 bolsitas de polvo marrón con un peso de 13,7 gramos y una pureza del 36,38% en heroína. Su valor en el mercado, si se vendiese por gramos, sería de 980,39 euros y en caso de venta por dosis, se elevaría a 2.663 euros.

También contenía otras bolsitas con cocaína con un peso de cuatro gramos de una pureza del 36,11 por ciento y un valor en caso de venta por gramos de 204 euros y en caso de venta por dosis de 316 euros.

CHIVATAZO

Las sospechas de la prisión de que el condenado distribuía droga partieron de informaciones confidenciales de otros reclusos, que alertaron de que distribuía drogas valiéndose de su trabajo como jardinero, lo que le facilitaba su acceso a los diversos módulos.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Ourense, contra la que cabe recurso de casación, señala que la multa de 6.000 euros que se le impone al condenado toma como referencia el valor de venta al por menor «por ser más favorable al acusado».

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