Matrioskas judiciales

Insisto en lo ya escrito en diversas ocasiones y manifestado en tertulias radiofónicas y televisivas. El concepto de imputación no encierra otro significado que el de “acusación”, sin embargo se ha visto torticeramente preñado por el de “condena” sin ningún tipo de fundamento. Un imputado no es, en principio, un delincuente. Ni un investigado es un condenado. Utilizar estas situaciones como piedras de clave terminarán por dejar caer sobre nosotros la bóveda bajo la que convivimos políticamente.

Traigo estas afirmaciones, que no son originales ni novedosas, por cuanto está aconteciendo en el seno del PSdeG-PSOE de Lugo, con los tropiezos en la alcaldía de la capital, el desfonde en la Diputación y ahora el acorrale al secretario general del partido, José Ramón Gómez Besteiro, como consecuencia de procedimientos judiciales. Cuestiones sobre las que cada vez es más urgente una reflexión política seria, dejando a un lado oportunismos electorales, demagogias y batallas pírricas.

El condicionamiento de la vida pública por parte de la justicia lleva camino de volverse insostenible e injusto, tanto en lo personal de los implicados, como en lo colectivo. Es lícito y necesario que la administración de la justicia actúe con contundencia y eficacia frente a las sospechas. Pero debe ser innecesario que una operación sumarial se convierta en un circo mediático y en una torre de asalto contra el contrario. Los sumarios secretos que ondean al viento sembrando confusión deben desaparecer de la vida pública. Las dimisiones por imputaciones no probadas deben dejarse aparcadas hasta la sentencia definitiva. Un banquillo de juzgado no es un potro de condena.

Urgen, por tanto, dos decisiones políticas urgentes. Una, llegar a un consenso de todos los partidos, con representación institucional, de no utilizar políticamente las sospechas e indicios hasta su comprobación y condenas si las hubiere. Dos, regular y agilizar los procesos sumariales de forma que la investigación no se vea mediatizada por agentes externos y por el paso del tiempo. No es de recibo que los casos se conviertan en matrioskas judiciales frente a los que los jueces no disponen de medios ni de tiempo para decidir con la premura necesaria. ¿En qué punto están los casos Campeón, Carioca, Pokemon, Pikachu, Pulpo, Garañón… y sus centenares de imputados? El ciudadano piensa que en el punto de mira del disparate.

Primer paso hacia una solución contundente: ninguna dimisión política más. Corte radical a la hipocresía de la búsqueda mediática. Si no se alimenta a la bestia, la bestia morirá de inanición.

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