El tercer rescate

Se calcula que, de mantenerse la proporción de la bolsa común, a los españoles nos va a tocar poner unos 6.000 millones de euros para el nuevo rescate de Grecia, euro arriba o abajo. Todos los que estos días opinamos de la crisis griega, yo entre ellos, hemos sido excesivamente lineales. Grecia es un laberinto peor que el del Minotauro y la solución de su caso no menos complicada. Estos días que nos toca hacer la declaración de la Renta a más de uno nos escuece pensar –luego de nuestros sacrificios- a dónde van a parar nuestros impuestos. Los 19 millones de españoles que contribuimos somos, en este sentido, acreedores colectivos de Grecia. Y a mí hay muchas cosas que me indignan: un estado disparatado con 17 autonomías, algunas ya con embajadas en el exterior; miles de aforados, otros tantos de inútiles colocados en puestos para los que no están preparados,miles de coches oficiales, de cocinas económicas como la del Senado (aparcadero de cargos cesantes que no sirve para nada y debería suprimirse), pero con servicio de lujo, los viajes del desocupado emérito por el mundo, los escoltas de los sinvergüenzas refugiados en Suiza….Pero también hay cientos de niños que no tienen asegurada otra comida que la que reciben en los colegios, en tanto hay países que no abonan a España la asistencia sanitaria de todo tipo que reciben aquí sus ciudadanos (eso hablaré otro día)….En fin, para qué seguir. Dicho todo lo cual, hemos de reconocer que el pueblo llano griego no tiene la culpa de esta dabâcle. Claro que se han sacrificado, los de siempre. Cuatro de cada cinco millonarios se evaden del fisco y evaden sus beneficios; médicos, abogados y otros profesionales declaran ganar menos de 12.000 euros anuales para no contribuir al Tesoro; el gasto militar del país con respecto al PIB es desorbitado, y sigue existiendo una casta militar peligrosa…Y es uno de los países con más yates de lujo del mundo. La sopa de cifras, según cómo se manejen, ayuda, como los antiguos sofistas, a mantener una cosa y la contraria. Los anteriores gobiernos tiraron de largo. Hay un exceso de funcionarios sin función y hasta ahora, las prestaciones sociales, empezando por la edad de jubilación, los salarios medios y otros datos significativos estaban por delante de otros países con más renta. Se atribuye, por otro lado que la cultura de la evasión trae causa del largo periodo de dominio otomano, y el odio a toda forma de poder y ninguno como el del Estado. Todo esto es cierto, como que entró en el Euro falseando los datos, pero la culpa no es del Estado Griego, sino también de quienes lo admitieron y siguieron insuflando una deuda que se sabía difícil de pagar. No es menor cierto que a Grecia se le otorgaron especiales condiciones de restitución, que –sobre todo los prestamistas privados- se le hicieron generosas quitas.Y ni aun así. Y no es menos cierto que ni los peor parados de esta crisis, sobre todo portugueses e irlandeses, sufrieron un trato bien distinto que el que se ha otorgado a los griegos. Y por cierto, con respecto a las deudas de guerra de Alemania, convendría recordar que Polonia sufrió mucho más que Grecia la destrucción del país. Por lo que plantear el perdón de toda o parte de la deuda con ese argumento debe ser analizado con más rigor. Y no sigo que Alemania deje de tener, en este sentido, una deuda más que moral. Pero eso no es disculpa tras la que ocultar las propias responsabilidades de los sucesivos gobernantes griegos Los expertos en estos asuntos temen revelar que el Tercer rescate no va ser la solución definitiva, sino un temporal alivio para salir de este paso, pero que si las cosas no cambian en Gracia en profundidad, dentro de poco volveremos a estar en la misma situación y señalan, entre otras cosas, que uno de los peores lastres de su sociedad es la administración de Justicia, donde los procesos se alargan peor que en España, lo que a la larga lastra y hace ineficaces las medidas judiciales contra los defraudadores. La cosa se reduce a que el Estado tiene que gastar menos y recaudar más y que todos los que tienen que pagar, que paguen. Y así nos podrán pedir solidaridad. A mí desde luego.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar