Matar al mensajero

Cuando el gobernador del Banco de España dijo que “el sistema público de pensiones no va a garantizar en el futuro el nivel de pensión que esperan los españoles” y profetizó su reducción inexorable salvo que se combinen con ahorro privado,  el presidente del Gobierno y varios ministros desautorizaron sus palabras afirmando que “el sistema público de pensiones está garantizado en España”.

No profeso especial devoción a la figura del gobernador desde que sus antecesores en el cargo, Caruana y Ordoñez, cometieron fallos muy graves en la  supervisión de las entidades financieras. Pero en el pronóstico del futuro de las pensiones tiene razón el señor Linde y rechazar sus afirmaciones es matar al mensajero en lugar de escuchar las noticias que trae, aunque sean malas o no nos gusten.

Las pensiones son fruto de un contrato tácito intergeneracional en virtud del cual los que trabajan hoy sostienen a los mayores. Dicho de otra forma, las pensiones se pagan con los impuestos de los que ahora están trabajando y si se analiza el “paisaje salarial” que queda después de cinco años de crisis y una reforma laboral demoledora, encontramos sueldos raquíticos y, en consecuencia, el nivel de recaudación también es extremadamente bajo. A mayores, la población envejece y la esperanza de vida aumenta, lo que implica que cada día hay más pensionistas que cobran del actual modelo y durante más tiempo.
Por tanto o se recauda más o se buscan nuevas vías de financiación de las pensiones como tienen en otros países. Con el envejecimiento de la población y la escasa capacidad recaudatoria -el Gobierno lleva tres años acudiendo al fondo de reserva para pagar la extra-, tiene razón el gobernador, las pensiones no están aseguradas.

Menos coherente es el gobernador al apelar al “ahorro privado para completar la pensión” después de llamar reiteradamente a la moderación salarial. El sueldo más frecuente en España es de 15.500 euros, pero la realidad dice que son más los trabajadores que cobran el sueldo mínimo o menos, que el salario medio del INE. Con esas cifras “sobra mes para tan poco sueldo” y nadie puede pensar en ahorrar para complementar la pensión.

A veces algunos dirigentes son como los niños que quieren las causas –la moderación salarial–, pero no las consecuencias que tienen en el futuro de las pensiones, en la desigualdad y pobreza. Parafraseando a Juan de Iriarte, primero crean los pobres y después hacen los hospitales.

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