El alcalde de Ferrol incumplirá las leyes que considere injustas

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«Hay valores que están muy por encima de las leyes, con independencia del Gobierno que esté», asegura el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, un funcionario de Justicia que en las pasadas municipales logró hacerse con el bastón de mando de una ciudad que sufre una acusada degradación de su barrio histórico, por lo que está dispuesto a ejecutar «expropiaciones» de inmuebles en mal estado.

En una entrevista concedida a Europa Press, Jorge Suárez, militante de IU que logró convertirse en alcalde a la cabeza de Ferrol en Común –una de las mareas apoyada, aparte de por su partido, por Anova e inscritos de Podemos– se propone aplicar ya en este mandato «multas coercitivas» a los propietarios de viviendas que están abandonados «para mantener los edificios en condiciones, no sólo estéticas, sino también por seguridad».

Su intención es que esos inmuebles pasen «a pertenecer al Ayuntamiento y actuar directamente». A su juicio, otras vías como el incremento del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) «es más un deseo que posible», porque «la realidad legal y jurídica lo impide», por lo que se centra más en «multas coercitivas» y «llegar hasta el final con expropiaciones».

«Creo que cuatro años dan para conseguir un Ferrol Vello muy diferente. A lo mejor sólo tenemos esta oportunidad», afirma al recordar lo imposible que tradicionalmente ponen los ferrolanos la reelección de alcalde. En cualquier caso, este regidor de 39 años de edad ya advierte que él sólo pretende estar en la arena política local ocho años. «Luego me vuelvo a mi puesto de trabajo. Lo tengo clarísimo», promete.

INSUMISIÓN A LEYES INJUSTAS

Este funcionario adscrito a la Fiscalía de Menores de A Coruña, que era delegado sindical de CC.OO., cree que «hay justificación más que sobrada para incumplir leyes» y esa justificación la establece en el respeto «a los derechos humanos». «El trabajo, el sustento y la vivienda están por encima de cualquier ley», proclama y ejemplifica con normativas como «la Ley Mordaza» o la legislación que ampara desahucios.

Por consiguiente, se compromete a que «si un banco ejecuta un desahucio contra una familia que no tenga ingresos o que esté en riesgo de exclusión social», el Ayuntamiento bajo su mando dejará de trabajar con esa entidad. «Un ayuntamiento tiene muchos contratos, créditos y negociaciones con la banca y por ese lado se puede presionar», advierte, tras constatar que un consistorio «no tiene instrumentos jurídicos coercitivos para parar un desahucio».

SERVICIOS PÚBLICOS

Sobre los servicios de competencia municipal, apuesta por la «comarcalización de todos» para «tratar de arrebatárselos a las grandes multinacionales». El objetivo lo sitúa en «tener una empresa municipal que sea quien de gestionar todos y cada uno de los servicios públicos de la ciudad».

Aunque admite que «la clase política que estuvo en el poder en el Estado en los últimos 20 años construyó un sistema jurídico, de forma que las grandes multinacionales prácticamente eran la única opción para gestionar servicios públicos», se impone que en este mismo mandato se podrá recuperar la gestión municipal de alguno, como por ejemplo la ayuda en el hogar. Sobre el servicio de la basura, cuya concesión en Ferrol está en prórroga, reconoce que «es muy costoso», pero no cierra la puerta y pedirá «los informes preceptivos».

En su opinión, «el principal problema de Ferrol es la falta de empleo por la desindustrialización de la ciudad» y ante esa realidad reconoce las «muchas limitaciones» del Ayuntamiento para crear empleo, pero apunta fórmulas como «el cooperativismo agrícola y social», la rehabilitación de inmuebles o impulsar «ciclos formativos propios, como las viejas artes y oficios».

LAICIDAD

Debido a esta falta de empleo, el alcalde ferrolano alerta de que se atiende «cada día a muchísima gente en los Servicios Sociales». Así, al ser preguntado por las subvenciones municipales a la faceta religiosa de la Semana Santa ferrolana, establece la cuenta de que los 75.000 euros que percibieron las cofradías religiosas el año pasado «suponen, por ejemplo, 150 ayudas de 500 euros para familias que realmente lo necesitan.

Por ello, a la espera de reunirse próximamente con las cofradías, avanza que él cree que «no deben tener esa inversión directa». Puntualiza, no obstante, que respeta «profundamente la religión como una manifestación individual de las personas» y aboga por respaldar la tradicional Semana Santa ferrolana «desde el punto de vista turístico».

Jorge Suárez, que reivindica que cobrará 4.000 euros menos que su predecesor (40.000 euros brutos al año), intenta no terciar en la polémica por el destino de lo que cobrará la teniente de alcalde, la socialista Beatriz Sestayo, como representante del consistorio en el consejo de administración del Puerto de Ferrol, para no inmiscuirse «en las decisiones soberanas que tome el PSOE». «Creo que cualquier ingreso que pueda dar pie a alguna duda (…) no debiera ser percibido. Yo no lo aceptaría», afirma, sin embargo.

Sobre los astilleros, sostiene que «lo que hace falta es inversión directa» y, aunque señala que no entiende que la dirección de Navantia esté en Madrid, rechaza separar las factorías del complejo porque «sería inviable técnicamente» y porque, para construir un sólo barco, «el aval que tendría que poner la Xunta hundiría la economía de toda Galicia».

Y precisamente, «lo que representa un astillero puntero vacío y un grupo humano de profesionales infrautilizado» es lo que tiene interés en mostrarle al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, cuando visite la ciudad. «Nunca viene por aquí. Creo que tiene algo de miedo, porque cada vez que viene a un acto púbico, la gente, obviamente, está indignada con la dejadez que hay con Ferrol, la falta de inversión pública por parte de la Xunta…», reprueba.

UNA MAREA GALLEGA

Acerca de reproducir para las generales y autonómicas la fórmula de listas de confluencia de fuerzas de izquierda, Jorge Suárez invita a Podemos a «abrir su campo de visión y darse cuenta de que en la ciudades donde se presentó en solitario alcanzó un 15% y, sin embargo, en otras ciudades donde renunció a su marca, yendo en candidaturas de unidad popular, superó el 24-25%».

«Para el futuro, las generales y autonómicas, es importante que todos nos apliquemos la humildad. Tenemos por delante una oportunidad que creo que no se va a volver a repetir y, por lo tanto, creo que hay que respetar a todas las organizaciones políticas, pero ninguna de ellas en supremacía respecto a las demás», expone.

En cualquier caso, no da por finiquitada la opción de que Podemos e Izquierda Unida «se entiendan y confluyan en una candidatura donde no aparezcan ni IU ni Podemos en su nomenclatura». «Tenemos la intención de confluir y tenemos mucho más parecidos que diferencias, sobre todo en el programa político, que creo que es casi idéntico a nivel estatal», argumenta.

En su opinión, en Galicia esta candidatura de unidad incluso está «más fácil» porque los tres alcaldes de las mareas –Ferrol, A Coruña y Santiago– pueden «caminar en la misma dirección junto con las organizaciones políticas de izquierda e impulsar esta marea gallega». «Creo que es necesaria y dejando abierta la puerta al BNG y a otras fuerzas que en Galicia fueron quien ya de tener grupo parlamentario en Madrid», concluye.

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