Absuelto de abusos sexuales un padre de acogida en Ourense

  Audiencia provincial Ourense_xulgados La sección segunda de la Audiencia Provincial de Ourense ha absuelto a Julio César F.R., nacido en 1947, a quien pedían cinco años de cárcel por un delito de abusos sexuales a una menor de Chernobil a la que acogió en su hogar en periodo escolar entre 2010 y 2013.

Tras un juicio celebrado el pasado 18 de junio, la Sala ha dictado sentencia este viernes en la que ha absuelto al acusado de abusos a la menor que acogió desde que la niña tenía 11 años –actualmente tiene 15 años–, puesto que «no se considera acreditado» que participase en los hechos, ya que «se carece de prueba de cargo suficiente» y prevalece el principio de ‘in dubio pro reo’. Esta resolución no es firme y contra ella cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

Según recoge la sentencia, el testimonio incriminatorio de la menor denunciante no cuenta con prueba o «corroboración» de terceros que aporte «verosimilitud inequívoca» a la narraciones de diversos abusos sexuales.

«Tampoco se ofrece una mínima precisión de fechas o circunstancias que permita datar temporalmente el hecho y obtener una comprobación de las circunstancias en que acontece», señala el juez en el apartado de fundamentos jurídicos de la sentencia.

«Disponemos pues, del exclusivo testimonio de la menor, sin ningún tipo de evidencia física que lo pueda reafirmar, ni testimonio referencial de lo acontecido a través de terceros», sentencia.

A esto se suma «el normal desarrollo de la convivencia de la menor en el hogar que la acogía» y «los propios desencuentros que mantenía con el acusado derivados de las restricciones en el uso de dispositivos informáticos o el control horario», «unido, por último, al carácter accidental en la forma en la cual se denuncian los hechos en el curso de un problema escolar».

Además, existen «contradicciones» sobre las tres declaraciones que presta la menor sobre los autos, e «impide residenciar en forma exclusiva la prueba de cargo en el testimonio» de la niña.

INFORME DEL IMELGA «INSUFICIENTE»

Aunque la Sala apunta que la acusación aportó un informe del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) en el que se identifica como veraz el testimonio de la menor, sin entrar a cuestionar los criterios para esa conclusión, entiende que resulta «insuficiente para poder declarar como probado el contenido de la declaración de la menor, al carecer el mismo de un estudio de la capacidad de fabulación, tal y como fue solicitado por el órgano instructor».

Tampoco «fue sometida a test de personalidad que puedan aportar un mejor conocimiento de los resultados obtenidos», recuerda esta sentencia.

«La carencia de concreciones y de confirmación alguna ajena a la propia denunciante hacen difícil en un Estado de Derecho justificar una condena penal fundada exclusivamente en la palabra de quien efectúa la acusación, sin constatación objetiva, pues con ello se vacía de contenido efectivo la presunción constitucional de inocencia», concluye la Sala.

JUICIO

Durante el juicio, el acusado, Julio César F.R., visiblemente impedido físicamente, negó ser el autor de los «tocamientos lascivos» que le atribuía el fiscal y a quien le pedían cinco años de cárcel, a una menor que residía en su casa durante el curso escolar en condición de familia de acogida junto con su esposa desde el año 2010.

La defensa del acusado, Alfonso Pazos, explicó al final de la sesión, que el fiscal «no probó los hechos y dio al acusado la presunción de culpabilidad». En ese sentido, subrayó que para la acusación se tuvo en cuenta la declaración de la menor y no la del acusado, así que «no se cumplen los requisitos de prueba».

Según el letrado, la menor «mintió en varias ocasiones porque se contradice en sus declaraciones» frente al acusado que «da una versión muy razonable». Recordó que se trata de un hombre mayor «e impedido, con las vértebras lumbares fosilizadas por lo que precisa ayuda de su esposa hasta para atarse los zapatos».

Pazos explicó que la víctima «atribuyó a su padre de acogida acciones y movimientos que son materialmente imposibles para él», y que la denuncia de la menor pudo deberse a que el acusado «ejercía de padre estricto, con mentalidad de hace 40 años», por lo que no la dejaba salir de noche y le controlaba las comunicaciones y los amigos.

«Él no le hacía daño sino que la protegía a su manera, y ella se puso en su contra porque no le daba la libertad que ella quería», concretó. Añadió que la familia de acogida no tuvo hijos y eligieron una niña de Chernóbil para tenerla en su casa durante el curso escolar.

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