Energía solar

Dice mi amigo Miguel Pazos que si José Manuel Soria pasa a la historia lo hará como «el ministro que utilizó la industria y las energías para castigar y arruinar a los españoles», especialmente en el apartado energético, si tenemos en cuenta sus fórmulas y leyes, mediante las que se consiente que las compañías eléctricas y de gases puedan abusar de su posición de oligopolio y estafar a los ciudadanos con la más absoluta impunidad.

Puede que Miguel esté exagerando, cabreado por el aumento del recibo de la luz en un 80% durante la última década y por el temor a que su empresa se vea gravada por el uso de energías fotolvoltaicas, después de la gran inversión realizada en paneles solares. Pero tiene bastante razón. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo no defiende a la mayoría de los españoles y trabaja al servicio de los intereses de las grandes compañías eléctricas. Además, con el nuevo borrador en la mano de real decreto -para regular el consumo de las energías renovables- acabaremos por comprender en su totalidad a Pazos y solidarizarnos con él.

Si se aprueba y entra en vigor, el real decreto de Soria nos alejará de los criterios europeos en esta materia, ya puestos en práctica con éxito por Alemania, Italia, Dinamarca, México, EE.UU. y Australia entre otros países; frenará el autoconsumo energético procedente del aprovechamiento del sol y del viento, y nos hará aún más dependientes de las eléctricas. Es decir, una vez más a los políticos conservadores no les duelen prendas frente a la ruina de las mayorías en beneficio de las minorías poderosas. Forma parte de su ideario y Soria se muestra como un paladín impasible del mismo.

Después de años de concienciación ciudadana, para conseguir restringir el consumo energético familiar, y de promover la implantación y subvención de energías limpias y alternativas, cuesta entender y aceptar los caminos de retroceso recorridos por el gobierno de Rajoy. Cuesta entender que se promocione el coche eléctrico y se torpedee la difusión de potentes nuevos acumuladores de electricidad, capaces de permitir el autoconsumo casi total en edificios completos y pequeñas empresas autónomas.

Se entiende el cabreo de todos los Miguel Pazos del país y se vislumbra la aparición inmediata de una nueva «industria» sumergida. Gracias al ministro Soria, no tardaremos en detectar instaladores «clandestinos» de placas solares y consumidores de energía solar «subversivos». Y, fíjense a la conclusión que llegaremos, será una buena noticia, pues por fin dispondremos de un arma contra el abuso energético al que estamos sometidos por ley.

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