Cataluña, cada vez más diversa

El presidente catalán Artur Mas se prepara para unas elecciones cuya convocatoria está en su mano. De entrada, sorprende que a tres meses de esos comicios anticipados no se sepa cómo se organizarán las fuerzas políticas que van a disputar el poder en su comunidad y puede que algo más, de ser cierto el carácter plebiscitario que le otorga el propio Mas. Lo evidente es que en Cataluña hay mucha diversidad, otros dirán que mucha división.

En 2012 obtuvieron representación parlamentaria CiU (1.116.259 votos), PSC (524.707), ERC (498.124), PP (471.681), ICV-EUiA (359.705), Ciudadanos (275.007) y CUP (126.435). Si se suman los votos de los independentistas (1.740.818) y los no independentistas (1.631.100) con representación parlamentaria se ve están bastante igualados, y máxime si se le descuentan a CiU los votos de la ahora escindida UDC.

Esta vez ni se presentará CiU ni Convergència, ya que la lista de Mas cambia de marca, se queda sin UDC y busca la complicidad de otros colectivos independentistas, como dejó claro este sábado Artur Mas en su conferencia de Molins de Rei (Barcelona).

Desde ERC, Oriol Junqueras propone una Aliança per la República Catalana, que se traduciría en una candidatura más allá de siglas y etiquetas pero independentista y de izquierdas.

También busca socios el democristiano catalanista Duran Lleida, que persigue la complicidad de UDC con el PSC e ICV-EUiA, partiendo de que estas tres fuerzas -más allá de su carácter democristiano, socialdemócrata e izquierdista- son catalanistas que, sin ser antiindependentistas, no ven la independencia hoy ni posible ni deseable.

En Ciudadanos, Albert Rivera parece decantarse por optar a La Moncloa, con lo cual no sería cabeza de cartel en Cataluña, donde comenzó su emergente aventura política española.

A diferencia de lo que pasa todavía en el conjunto de España, ni el PP de Mariano Rajoy ni el PSOE de Pedro Sánchez pisan fuerte en Cataluña, el primero camino del precipicio y el segundo en fase de derrumbe, aunque otros dicen que el PSC ya está en reconstrucción. La idea del PSOE de reformar el sistema, sin pretender sustituirlo por otro basado en un modelo de sociedad totalmente diferente, puede ser válida para España y suficiente para frenar a Podemos, más rupturista, pero no parece que sea lo que demanda ahora mismo la política catalana. Es un buen mensaje para España, que en Cataluña se ve desdibujado por las peculiaridades de su propia política.

Rara vez acierta la líder del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, cada vez más sola, pero esta vez ha dejado caer algo que más de uno también se estará pensando: ¿y si ante tanto lío gana Podemos con el apoyo de todas las fuerzas que ya colocaron a Ada Colau en la alcaldía de Barcelona? Pablo Iglesias, que en el fondo busca el espacio tradicional del PSC, también es de los que anuncian rebajas, de ahí su generosidad en las fórmulas para entenderse con otros sectores en Cataluña, un país cuya política es todo un encaje de bolillos.

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