Unió abandona el Gobierno catalán al oponerse al independentismo

Los tres consejeros de Unió en el Gobierno catalán -Joana Ortega, en Vicepresidencia y Gobernación, Ramon Espadaler, en Interior, y Josep María Pelegrí, en Agricultura- dejarán sus puestos tras rechazar el ultimátum que Convergència les lanzó el lunes para adherirse a la hoja de ruta independentista de cara a los comicios del 27-S. No obstante, Unió aseguró que seguirá apoyando al Ejecutivo de Mas en el Parlament y que la ruptura no afecta al grupo parlamentario de CiU en el Congreso ni en los Ayuntamientos. Para analizar esta situación, CDC convocó anoche una reunión de urgencia de su Comité Ejecutivo, que, según informa Europa Press, acordó dar por rota la federación con UDC, salvo en el ámbito municipal, y no presentarse con los democristianos a las elecciones catalanas.

«La salida del Govern es por coherencia y no quiere romper la federación de CiU», subrayó en rueda de prensa el secretario general de UDC, Ramon Espadaler, quien lamentó las «formas» de CDC por lanzar un ultimátum. Espadaler no concretó con qué formato se presentará Unió a las elecciones catalanas, y dijo que esperarán a que se concrete el escenario del 27-S para tomar una decisión.

El líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, reprochó a CDC, a través de su cuenta en Twitter, que no haya habido diálogo para tratar de encajar los diferentes planteamientos de los dos socios de la federación.

La vicepresidenta catalana, Joana Ortega, abandonará la política una vez se materialice su salida del Govern, según aseguraron fuentes citadas por EFE, quienes dijeron que también dejará todos los cargos en Unió y pasará a ser una simple militante de esta formación.

Miembros del sector crítico de Unió mostraron su rechazo a la decisión adoptada por la dirección. Así, Antoni Castellà ha rechazado dejar su cargo de secretario de Universidades de la Generalitat, ya que considera la decisión de Unió como una «grave irresponsabilidad». Castellá dijo que ni él ni otros representantes del sector crítico contribuirán con su salida del Govern a hacer «chantaje» o a «presionar» al presidente Mas para que renuncie a la independencia. «Nos mantendremos firmes», recalcó.

Desde otras formaciones, el portavoz del PSC en el Parlament, Maurici Lucena, acusó a Mas de «resquebrajar» el catalanismo histórico. El portavoz del PPC en el Parlament, Santi Rodríguez, pidió al presidente catalán que no sustituya a los tres consejeros de Unió y le instó a marcharse antes de «romper» a la sociedad catalana. Para Inés Arrimadas, de Ciudadanos, la mejor salida es convocar elecciones para formar un gobierno «serio».

Mientras, el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, dijo que están a la «expectativa» para ver en qué concluye el enfrentamiento entre UDC y CDC, pero insistió en que están «a disposición del país y del Govern para ayudar y darle la máxima estabilidad posible».

Todos los diarios destacan, con distintos matices interpretativos, la fractura en CiU después de 37 años. «Convergència o Unió», titula en su primera EL PERIÓDICO, que en páginas interiores dice que «el proceso rompe el Govern de CiU». LA VANGUARDIA ve a CiU «en proceso de liquidación». EL PAÍS considera que «Unió abandona el Gobierno catalán al discrepar sobre el soberanismo». De igual modo, EL MUNDO señala que «el soberanismo de Mas obliga a Unió a romper la federación». ABC resalta que «el nacionalismo moderado abandona a Mas en su delirio independentista». Por su parte, LA RAZÓN apunta que «Mas y Duran rompen CiU 37 años después a través de emisarios».Uni

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