Los hombres de negro

Dios los da y ellos se juntan. Dos días después de que el Fondo Monetario Internacional recomendara un paquete de reformas para la economía española en la línea de la más dura austeridad, “parió la abuela” disfrazada de informe del Banco de España que, con un lenguaje más cuidado, plantea al Gobierno reformas similares a las del organismo internacional.

Los hombres de negro de ambos organismos, como dos almas gemelas, después de halagar el oído con la recuperación de la economía,  recomiendan reducir gasto público y deuda, aumentar ingresos con más impuestos, incluido el IVA de productos básicos, más reforma laboral para abaratar el despido, “crecimiento suave” y más flexibilidad en la formación de los salarios –los de la gente común, no los del gobernador y subgobernador del Banco de España o de la directora del Fondo–, copagos en sanidad y educación que comentaré otro día, y menos gasto social.

Más de lo mismo, estas recetas fueron una constante del Gobierno con el resultado de una enorme atrofia de derechos laborales, bajadas salariales, la mayor desigualdad entre los países de nuestro entorno, cifras de paro irritantes y nuevos empleos de una precariedad insultante, el fin de la clase media y el empobrecimiento de millones de personas de las capas sociales más débiles.
Menos mal que las recomendaciones caen en terreno político árido. Por ser año electoral y porque el presidente del Gobierno no se cansa de pregonar el crecimiento de la economía y la mejora del empleo que, sin entrar en los detalles de sus condiciones, también se reactiva. Pero el la recuperación “no rebosa”, no llega a gente que, harta de recortes, exige más responsabilidad en la gestión de la crisis, un reparto más equitativo de sus costes y rechaza soportar más sacrificios aunque lo digan el FMI y el Banco de España. Ahí está el vuelco electoral del 24-M.

Dicho esto, los deseos de estas instituciones son órdenes y algo nos va a tocar porque, en palabras del humorista El Roto, el sistema capitalista “renacerá de vuestras cenizas”. Y debería humanizarse. Parafraseando un dicho galaico, al capitalismo también le puede llegar su san martiño porque apretar tanto a la sociedad y a los trabajadores es pura avaricia y la avaricia, reza otro dicho popular, rompe el saco. No acaban de entender el mensaje de las urnas, que algo debe cambiar en el modelo económico que nos gobierna amparado por el FMI y el Banco de España.

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