Rajoy, obligado a cambiar

La izquierda ha consumado el vuelco en el poder municipal en buena parte de España, de la mano de las candidaturas ligadas a Podemos pero, sobre todo, bajo el impulso o el apoyo del PSOE, la principal fuerza de izquierdas, que tras el 24-M está casi igualada con el PP. El PSOE tiene ahora casi el mismo número de capitales de provincia que el PP -17/19- y las nuevas plataformas seis. Tal vez donde más se visualiza este cambio es en cuatro de las diez ciudades más pobladas de España (Madrid, Barcelona, Zaragoza y Valencia), que pasan a manos de las candidaturas de la izquierda alternativa, pero la cosa va mucho más allá: hay una veintena de ciudades españolas donde se ha girado a la izquierda. Visto desde la derecha, el PP parece haber tocado fondo, y de ser eso cierto sólo le quedaría recuperarse, pensando ya en las elecciones generales. Pero no lo tiene fácil.

El Partido Popular no solo pierde el gobierno de las principales ciudades, sino que se queda sin gran parte de su poder autonómico y provincial, al tiempo que pasa a ser marginal en algunas zonas de España, como Cataluña o el País Vasco. Hay excepciones, como Ourense, si bien todo ese mar de fondo sitúa al PP ante una crisis inédita, si excluimos los tiempos de AP con Manuel Fraga. Se supone que su reacción debería ir más allá de la pataleta contra los socialistas, para adentrarse en cambios de personas y de políticas. Y si lo hace, su situación podría mejorar, ya que sus bases van a estar ahora más predispuestas a movilizarse y a recuperar electores perdidos. La duda es si Mariano Rajoy sabrá pilotar o no este proceso de cambio que exige el PP y su Gobierno en España.
Tampoco lo tiene fácil Pedro Sánchez en el PSOE, a pesar de presentarse como el líder del cambio en toda España, que sin duda lo es. De entrada, al PSOE le resta más Podemos que Ciudadanos al PP, lo cual es todo un handicap para ser la primera fuerza política en España. Parece evidente que Podemos va a ocupar el espacio de Izquierda Unida pero ensanchando ese campo a la izquierda del PSOE. Con todo, en la izquierda, la lógica aritmética de sus pactos locales y autonómicos exige hacer más política para las generales. También se ve que Ciudadanos emerge pero de manera contenida y que el PP, estando en crisis, sigue siendo un gran partido, por noqueado que parezca su actual líder.

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