¿Y la industria 4.0?

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha vuelto a verse en Sitges con los empresarios del Círculo de Economía, a quienes ha garantizado estabilidad económica. Su única autocrítica fue reconocer que la tan cacareada recuperación económica no llega a todas las capas de la sociedad, lo cual tampoco ayuda al Gobierno, como constató el propio presidente. Básicamente, hablaron de la reducción del déficit -Rajoy presumió de reducirlo desde el 9% de 2011 hasta el 4,2% de 2015-, de los datos del paro (que no del problema de fondo del desempleo), y de los impuestos, ya que los empresarios quieren pagar menos. También, de la corrupción, no tanto para cortar por lo sano como para lamentarse Rajoy de que «la corrupción y el martilleo constante en las televisiones nos ha hecho daño, sobre todo la forma de tratarlo», como si el problema fuese la comunicación. Lo que hay que oír…

Sorprende, cuando menos, que el presidente y sus ministros del área económica se reúnan con los empresarios y nunca hablen de futuro, es decir, de lo que tiene que hacer España para crecer. El presidente Rajoy, que asegura seguir siempre los pasos de la canciller Merkel, parece olvidarse del más importante, que es hablar de la economía en clave estratégica, más allá de lo que Paul Krugman denomina la economía del sube y baja.

Veamos un ejemplo concreto. Siguiendo los pasos del presidente Obama en EE UU, Merkel lanzó el mes pasado una nueva plataforma que reúne a 150 representantes de la política, la empresa y los sindicatos para transformar la industria de la primera economía europea y adaptar su producción a los desafíos del futuro. Es decir, la canciller se reúne con los empresarios -también con los sindicalistas- pero no para comentarles datos que ya conocen de sobra, sino para pensar en el futuro económico de su país. Como explicó su ministro de Economía, Sigmar Gabriel, «la cuestión de cómo viviremos, produciremos y trabajaremos en un futuro en Alemania estará marcada en gran medida por el proceso de digitalización». De hecho, la llamada industria 4.0 -léase, la producción digitalizada e interconectada del mañana- es el tema central en Alemania.

¿Por qué en España no se habla así en los grandes foros económicos y los ministros de Educación y de Industria no se ponen a trabajar en serio, con su presidente al frente? Con reducir el déficit y maquillar cuatro datos no basta. Y menos aun teniendo la tasa de paro que tiene en España, solo comparable, dentro de los países desarrollados, con Grecia y Sudáfrica.

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