Todo es relativo

Lo demostró el genial Albert Einstein aunque el asunto que abordamos hoy no tenga nada que ver con la física.
Llevamos meses inmersos en el polémico debate sobre el aborto. Horas de enfrentamientos dialécticos en el Congreso de los Diputados, en las tertulias televisivas y radiofónicas, además de regueros de tinta en los editoriales de los diarios. El debate también está en la calle pero, sin lugar a dudas, con mucho menos intensidad.

Debatimos sobre si los padres deben estar informados o no de la intención de abortar de sus hijas menores de edad, debatimos sobre si el aborto es un derecho o no lo es. Polemizamos sobre si debe ser libre y gratuito o si por el contrario debe considerarse una medida extrema y con explícitas limitaciones .

Sin embargo a unas horas de avión las cosas son harto distintas. En la república centroamericana de El Salvador hay 33 mujeres encarceladas acusadas de haber matado a sus bebés, una cifra oficial pero según la propia Corte Suprema podrían llegar al centenar. El delito que se les aplica es el de homidicio con agravante, a pesar de que en muchos casos ellas afirman que fueron abortos espontáneos. Es más, muchas de ellas consideran que el aborto debe estar prohibido.

En El Salvador el aborto es un delito sin excepciones de ninguna naturaleza. Da igual si el embarazo es producto de una violación, si la vida de la madre corre peligro o si las malformaciones congénitas impiden la vida fuera del útero.
Los pocos datos que existen son dramáticos. Sólo en el 2013 seis menores de 17 años fueron detenidas por este delito. Casi el 60% de las mujeres embarazadas de entre 10 y 19 años lo son por una violación. Lo más probable es que esas seis niñas estén en esa estadística de la vergüenza.

Todo es realtivo. Sin duda es légitimo que en España y en el resto de Europa se debata sobre si abortar es un derecho o no. Ahora bien, también parece urgente alertar a nuestras conciencias sobre la situación de estas mujeres. Una cosa es reflexionar, polemizar e incluso enfrentarse ideológica y moralmente sobre los aspectos filosóficos o éticos del embarazo… Y otra muy distinta es permitir que las víctimas de violaciones o las mujeres en peligro de muerte sean además castigadas con penas de cárcel que llegan a los 40 años. Eso sí requiere una reflexión moral.

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