La Diputación de Ourense, entre las instituciones que avanzan en el código ético

El doctor en derecho Rafael Jiménez Asensio incluye a la Diputación de Ourense entre las instituciones estatales e internacionales «que están dando pasos importantes en la implantación de códigos éticos y de conducta en las administraciones públicas».

Así, cita al organismo provincial como impulsor de normas éticas y de conducta en el ámbito local junto con el Consejo de Europa y la Asociación de Municipios Vascos (Eudel), además de la ley de transparencia de Cataluña.

Jiménez Asensio lamenta que en el ámbito parlamentario «las cámaras tanto estatales como autonómicas siguen sin sumarse a esta oleada que ha penetrado en instituciones representativas y que ya no tiene marcha atrás».

Este profesor de derecho constitucional en la Universidad Pompeu Fabra, según explica el organismo que preside Manuel Baltar, afirma en un artículo que los códigos de conducta de las cámaras parlamentarias tuvieron su inicio en Estados Unidos y otros países anglosajones.

CANADÁ, EUROCÁMARA Y FRANCIA

En ‘¿Códigos de conducta para los parlamentarios?’, cita como ejemplo a Canadá, donde se aprobaron entre 2004 y 2005 códigos de conducta para la Cámara de los Comunes y para el Senado, «con unos resultados satisfactorios en lo que se refiere a la mejora de la imagen de las instituciones y el control de los conflictos de intereses».

«Señala Jiménez Asensio que el Parlamento Europeo también aprobó, en 2011, un código de conducta que regula los intereses económicos y financieros de los parlamentarios, al igual que Francia, que puso en práctica un código deontológico para la Asamblea Nacional», apunta la nota de la institución provincial.

Así, continúa citando al profesor, que dice que «en las democracias avanzadas, los códigos de conducta de las cámaras detallan regulaciones de lo que puede o no puede hacer un parlamentario en lo que se refiere a conflictos de intereses (especialmente económicos), actividades de consultoría, relaciones con lobbies o empresas y obtención de beneficios, regalos, viajes e invitaciones». «Todo eso debe ser público y conocido por la ciudadanía», subraya.

«ÉTICA CODIFICADA»

La Diputación añade que Jiménez Asensio concluye «que sería conveniente que las Cortes Generales y las asambleas de las comunidades autónomas, así como los órganos de representación de las entidades locales, se pusieran manos a la obra antes de que la imagen pública de estas instituciones se deteriore».

A su juicio, «no vale con el reproche derivado de una ética difusa; se deben dar pasos decididos hacia una ética codificada en los parlamentos».

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