Desbandada general

Visto lo que hay y lo que se avecina en el “mercado” de la política, apena ver como se descompone Unión Progreso y Democracia, una formación pequeña, pero valiente y honesta, que defiende la España constitucional, combate la corrupción y pelea por la regeneración democrática denunciando el inmovilismo del bipartidismo gobernante y de otros partidos del arco parlamentario.

El principio del fin de UPyD empezó en octubre con la destitución de Sosa Wagner como jefe de la delegación en el Parlamento Europeo por “sugerir” una alianza con Ciudadanos “con el fin de ofrecer a los españoles una alternativa sólida, reformista, moderada y respetuosa”. Esa sugerencia enfureció a Rosa Díez, poco partidaria del debate interno, y Sosa Wagner dejó el escaño europeo y regresó a su cátedra a León.

Ahora, tras el fracaso electoral en Andalucía, muchos dirigentes y afiliados deciden abandonar la formación magenta, no tanto por discrepancias ideológicas, como por el  hiperliderazgo inmovilista de Rosa Díez. Pero su abandono dista mucho de estar a la altura de la coherencia política de Sosa Wagner porque la mayoría se van después de haberse asegurado acomodo político en Ciudadanos, que cotiza al alza, para seguir ostentado cotas de poder.

Están actuando como arribistas de la política reproduciendo el transfuguismo, un comportamiento político deleznable que refleja poca catadura moral de quienes lo protagonizan. En este sentido tiene razón Rosa Díez cuando les acusa de  arrimarse al sol que más calienta buscando una salida política en otro partido sin importarles las diferencias con el ideario de la formación de la que proceden.

Tampoco es defendible la actuación de Albert Rivera que los acoge, al que Rosa Díez acusa de pescar en el río revuelto de UPyD con malas artes para engordar sus listas. Es probable que Rivera, que rema a favor de corriente, esté satisfecho con la atracción que ejerce su partido sobre las huestes rivales –también sobre ex del PP–, lo que le permite redoblar opciones para concurrir a las municipales.

Pero seguro que no se percata de que abrazar fugados de otros partidos o reclutar militantes con mucha prisa y poco criterio entraña el peligro de que, cuando los resultados no sean los esperados, Ciudadanos pueda ser víctima de su propia desbandada general, como ahora le ocurre a UPyD. Un viejo dicho sentencia que  “arrieros somos y en el camino nos veremos” y los dichos populares son sabios.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar