Rubén Cela reivindica que el BNG «no es un experimento»

Rubén Cela
«Fueron los cuatro peores años de la historia democrática de Santiago». Así de contundente se muestra Rubén Cela, el candidato del BNG en la capital gallega, sobre el paso del PP por el Pazo de Raxoi. Es por ello que, a su juicio, no sería «de recibo» que en las elecciones municipales esta formación revalidase la mayoría absoluta que logró en 2011 por primera vez en más de 25 años.

En una entrevista concedida a Europa Press, el concejal nacionalista ha hecho hincapié en que los últimos cuatro años han sido «fatídicos» en diversos ámbitos, para empezar, en lo que atañe a «la imagen y la credibilidad» de la institución. «Construir un prestigio lleva muchos años y mucho trabajo; pero puedes cargártelo en dos días», ha evidenciado, y ha ejemplificado lo vivido con «tres alcaldes» y hasta «seis concejales de Educación» en un mandato.

Junto con ello, ha lamentado que el consistorio estuvo regido por «pésimos gestores», que han dejado una ciudad «bastante peor» incluso tomando sólo como referencia «la gestión cotidiana». «La suciedad, los baches», ha enumerado, convencido de que hoy Compostela está «peor conservada y mantenida». Y en el ámbito «lingüístico» y «cultural», desde su punto de vista, la situación no es mejor: «ha habido una involución brutal».

Sin dejar de enfatizar que «el Santiago de hoy no tiene nada que ver con el de hace unos años», ha criticado que los populares pretendan ahora «hacer un lavado de imagen» con el último regidor y aspirante a la reelección. «Pero no cuela; la gente no es tonta», ha concluido, al recordar que «el PP no empezó a gobernar hace nueve meses» y que Agustín Hernández, como número tres de su partido a nivel autonómico, es «corresponsable» de lo ocurrido «por acción o por omisión».

«CAMBIO DE CARAS»

Además, ha abundado, el «cambio de caras» no supuso un cambio en «las políticas» del PP en la capital gallega. De hecho, ha juzgado que el patrón se repite en lo que a «pelotazos urbanísticos» se refiere, pues si bien el primer alcalde del PP esta legislatura, Gerardo Conde Roa, lo intentó en la Finca do Espiño, su sucesor, Ángel Currás, lo buscó en Galeras y ahora Hernández lo pretende en la avenida de Xoán XXIII.

«Una de sus primeras decisiones es que un promotor se forre con viviendas de lujo en una parcela pública reservada para viviendas de protección oficial en alquiler para jóvenes a 300 metros de la Catedral», ha reprobado Cela, crítico con que el regidor prefiera enviar a los jóvenes «al extrarradio». «Esa operación tiene el ADN de Conde Roa, aunque está firmada por Hernández», ha sentenciado.

Por último, ha cuestionado que la llegada de su llegada a la alcaldía haya servido para «normalizar» la situación. «¡Es que a peor no podía ir! ¡Aquí estaba la Policía Judicial día sí y día también!», ha exclamado, antes de advertir a los vecinos de que, en la próxima cita con las urnas, tendrán que evaluar «el conjunto de este mandato y lo que supusieron para Santiago estos años».

«NO ES UN EXPERIMENTO»

Frente a ello, ha reivindicado que su formación «no es una cosa coyuntural ni un experimento», sino que tiene «el aval de 12 años de gobierno». «La gente ya sabe lo que puede esperar del BNG y lo que nunca va a encontrar», ha remarcado, antes de destacar que «hay muchas cosas» en la ciudad que no serían entendibles «sin su paso por el ayuntamiento».

En este sentido, ha hablado de su política medioambiental, cultural y de rehabilitación. «La huella del Bloque es muy profunda y creo que muy positiva para Santiago», ha defendido, antes de comentar que percibe «ambiente de cambio» en la ciudad y «receptividad» a sus propuestas.

Así es que su objetivo es «sumar más apoyos que hace cuatro años sabiendo que no es fácil», también por la «fragmentación» del voto, ampliada por la entrada en escena de la Compostela Aberta de Martiño Noriega. «En un sistema ideal esa fragmentación no sería algo malo, pero el problema es la Ley D’Hondt», ha reflexionado, antes de expresar su «preocupación» por que la existencia de tantas formaciones en «el espectro de la izquierda» pueda poner «en bandeja» las diputaciones al PP.

En lo relativo a su política de pactos, partidario de la «claridad» y no de afrontar la campaña como «una partida de póquer», ha asegurado que no favorecerá la reedición de un gobierno del PP. «Si nuestros votos hacen falta para que Hernández no sea alcalde, ahí no va a haber ningún problema», ha garantizado.

Y es que, desde su óptica, los tres alcaldes del PP en este mandato dejan «muchas cosas que deshacer» y tan sólo una de la que mantendría la base: el plan de ayudas municipales para parados de larga duración y personas con pensiones muy bajas. «Es buena idea, nosotros presionamos para ello», ha puntualizado, pero se ha quejado de que este programa está «infradotado» en los presupuestos.

«PROTEGER A LOS DESPROTEGIDOS»

Tras criticar que el ayuntamiento destine más fondos a las obras en la Carreira do Conde que a su «política social estrella», ha cuestionado las prioridades de inversión de Hernández.

Así, ha opinado que pueden posponerse las reformas de calles y dedicar ese dinero a «proteger a los más desprotegidos». «Hay casos dramáticos y, si no tienes sensibilidad, la función pública no tiene sentido», ha razonado, consciente de que Cáritas cifra en 22.000 las personas en riesgo de exclusión en Compostela.

Otro pilar de su programa para Santiago es la lucha contra el paro, apostando por la «diversificación» de la base productiva de la ciudad. «Santiago no es sólo turismo», ha objetado, favorable a «profesionalizar» este sector pero también a intentar una «reindustrialización» en lugar de tener los polígonos «llenos de tojos».

Y, dentro de su intención de «tener un ayuntamiento con las paredes de cristal» y «más participativo», ha prometido iniciar la «remunicipalización» de los servicios privatizados, que «ni son más baratos ni más eficientes» pero sí «grandes nichos de corrupción», y tener «más control» sobre las adjudicatarias. Por último, ha planteado «un cambio radical» en el urbanismo, donde el peatón sea el centro.

Dicho esto, ha puntuado con «un dos» la gestión de la Xunta en Santiago, dado su «incumplimiento sistemático» de la financiación del Consorcio y de sus promesas de ampliar la escuela de idiomas o el conservatorio.

«DEBATE MUY SERIO»

Preguntado sobre la anexión de municipios limítrofes con Santiago, de la que han hablado tanto Hernández como Martiño Noriega, el alcaldable del BNG ha expresado sus dudas.

«Lo primero, me parece un debate muy serio para abordarlo de una forma tan frívola y siempre en período electoral», ha reprobado, antes de subrayar que «el problema fundamental de los ayuntamientos no es el tamaño, sino la financiación».

Después de preguntarse si los vecinos de otros pequeños municipios asumirían pagar el IBI de Compostela o su impuesto de circulación, ha puesto en duda que desde la Praza do Obradoiro se pudiesen atender todos los lugares si ya actualmente las parroquias compostelanas están «manga por hombro».

Partidario más de compartir servicios, ha demandado «un análisis serio de los pros y los contras» de la fusión. Una vez realizado, a su entender, sería el momento de consultar la opinión de los vecinos.

LOS OPONENTES

Por último, ha descrito a su homólogo en filas socialistas, Paco Reyes, como «una persona seria»; mientras que de Agustín Hernández ha ironizado con que es «un buen atleta».

De Martiño Noriega, con quien compartió militancia durante 18 años hasta que éste abandonó el BNG junto con Xosé Manuel Beiras, se ha limitado a señalar su «buena autoestima».

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