Doctrinas

Quienes pasamos sin transición de la Biblia, los Evangelios y El catecismo del padre Astete al Manifiesto Comunista de Engels y Marx y a El capital de Karl Marx, tenemos la suerte de saber distinguir entre doctrina e ideología a simple vista. Sabemos que las doctrinas pretenden ser únicas poseedoras de la verdad soñando con el pasado. Las ideologías, por lo común, están abiertas al debate y a los cambios, según sea el ritmo de la Historia y el territorio donde se desenvuelven. Quizás por ello los partidos le han tomado la delantera en el progreso a las religiones y a sus poderosas organizaciones sociales. No obstante, en los últimos tiempos vemos con estupor como determinadas organizaciones mezclan y confunden ambos conceptos.

Inaugurada la precampaña, José Antonio Monago -presidente de Extremadura con los votos del PP y el silencio de IU- ha lanzado un eslogan clarificador: «Extremadura, única doctrina». Le ha faltado agregarle «para la fe, la esperanza y la caridad». Y además confiesa que «creemos más en las ideas que en las ideologías». Es fantástico cómo este disidente de los caminos marianistas nos revela que su partido es más una congregación de fe que una fuerza política del siglo XXI. Y lo pregona cuando los parroquianos de Rajoy están abandonando el templo por la puerta del perdón. Y aunque Monago ha hecho desaparecer de los vídeos las siglas de su partido, no hay duda de que en su estandarte están impresas, aunque las escondan.

En esta precampaña descubrimos, por fin, que tenemos un PP doctrinario y no ideológico. Y acontece al mismo tiempo en que Albert Rivera lanza al ruedo su ideología de derechas, claramente diseñada para ocupar el espacio por el que se desangra el principal partido conservador. ¿Vencerá la ideología sobre la doctrina?

Las municipales y autonómicas vuelven a ser el test de futuro con la pelota jugando en el centro. Un territorio donde UPyD pretendía construir su edificio, ahora en ruinas sin haber conseguido llegar al techo de sus ilusiones. El partido de Rosa Díez jugó con demasiadas ambigüedades ideológicas, cayendo en el exceso doctrinario. El empuje de Ciudadanos y Podemos le han ocupado la Unión, le han desmentido la idea de Progreso y ella ha convertido la Democracia en simples Dimisiones.

Así las cosas, los espectadores estamos a la espera de valorar si Podemos nos presenta unos mandamientos doctrinarios o un decálogo político. Me temo que, después de lo sucedido en Andalucía, esperarán a las generales para que no se les desmonte el discurso. Y esto me lleva a pensar que, por el momento, en el «nuevo ciclo» las ideologías solo podremos valorarlas por la izquierda en el PSOE e IU y por la derecha en Ciudadanos. Dejemos la doctrina en propiedad de Mariano.

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