TVE, el túnel del tiempo

Hace bastante tiempo que sigo y me preocupo por lo que está pasando y por el futuro que pueda tener nuestra primera televisión, la TVE, con la que los periodistas de mi generación aprendimos las nuevas técnicas de comunicar teniendo como centro la imagen. Me preocupo porque en los últimos tiempos la única televisión que había en nuestro país, sigue dando tumbos desde que la política de los socialistas le ató las manos en el campo publicitario y, por lo tanto, le impidió competir con el resto de las cadenas.

A partir de esas decisiones políticas TVE dejó de ser competitiva por culpa de la cuestión económica. Programas, proyectos e iniciativas -algunos totalmente terminados- paralizaron durante mucho tiempo su salida a antena ya que de emitirse conllevaría tener que pagar a las productoras lo convenido para su realización.
Siento pena al ver la poca imaginación que existe en los responsables que lo único que se les ocurre es mirar por el retrovisor y detenerse en el tiempo tres décadas atrás, cuando dominaban el mercado audiovisual y programaban dentro del monopolio televisivo. Lo mismo que ahora pero con los protagonistas más viejos, peinando canas y de vuelta en lo que significa llevar tiempos nuevos a la pantalla de la televisión que vive del dinero público por tener cercenada la vía económica publicitaria, y que en la actualidad hacen auténticos malabarismos con los patrocinios directos, de los que tengo mis dudas de que eso no sea publicidad.

En el retrovisor salen nombres como los de José Luis Moreno, Jose Toledo, Paco Lobatón, Bertín Osborne, o Ernesto Sáenz de Buruaga, sin olvidar las factorías cinéfilas de Cerezo y Frades. Todos ellos sacados del túnel del tiempo para hacer la televisión del siglo XXI, teniendo como director de orquesta a José Antonio Sánchez, hombre muy cercano a Luis María Ansón en su época de ABC, que va coleccionado éxitos (sic) profesionales desde que se dedica como periodista al audio y la imagen: Radio España; Televisión Española ( en otra etapa ), y Telemadrid. Y ahora vuelta de nuevo a la TVE, a la que está llevando por una pendiente de imprevisibles consecuencias. La televisión, que vive con dinero que procede de los Presupuestos generales del Estado, ha hecho su apuesta por viejas fórmulas, en manos de periodistas y ventrílocuos que ya tuvieron su momento y que cubrieron su época. Todo ello, creo, va muy en detrimento de la imagen de marca que se ha querido relanzar, aunque sin presupuesto y forzando al máximo los recortes, desde que entró a gobernar el PP.

Parece que el máximo responsable de la televisión pública no es consciente, o no se quiere dar cuenta, de que el siglo pasado, televisivamente hablando, se quedó atrás hace más de quince años, y que el momento actual es para apostar al máximo por la innovación y por conseguir que la televisión cale en la audiencia y en la sociedad. Con el túnel de tiempo lo único que se consigue es profundizar en los recuerdos, y estos, como decía Karina, es mejor dejarlos en la baúl.

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