Los ganaderos gallegos afrontan una nueva etapa en la producción láctea sin cuotas

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Los ganaderos gallegos se han encontrado con una situación «paradójica» en el arranque del nuevo escenario sin cuotas lácteas, en el que se puede producir sin ningún tipo de límite desde el 1 de abril, ya que las industrias están ofertando contratos por los que el precio a pagar baja cuando se pasa de un determinado volumen de producción.

El caso es que la industria está ofreciendo a ganaderos un «contrato A con un precio de 26 céntimos el litro» en el que se fija una determinada producción a no sobrepasar, mientras que «se ofrece un contrato B con precios de 21 céntimos» por el resto de la producción.

Así lo explica a Europa Press el secretario xeral de Unións Agrarias, Roberto García, que señala que «la inmensa mayoría» de los ganaderos gallegos están padeciendo «estos contratos leoninos», ya que recuerda que a las explotaciones «les es muy difícil bajar de 30 céntimos los costes de producción».

Al respecto, García hace hincapié en que la voluntad de producir la cantidad que se quiera «viene condicionada por la garantía de que te recojan un producto perecedero», de lo cual «se está aprovechando la industria, no tanto para poder planificar un futuro de ir incrementado el volumen de producción para abastecer el mercado, sino para poder ajustar más a la baja el precio». Una cuestión que tacha de «extorsión» que «no tiene nada que ver con una negociación».

En esta línea, avisa de que la industria «se está aprovechando del nuevo decreto del paquete lácteo para amenazar que o se firma el contrato que ellos quieren o no recogen la leche» y «está utilizando la desaparición de las cuotas para decir que recoge solo un volumen de la leche a un precio de mercado y el resto a precios mucho más bajos».

Por ello, lamenta que en este nuevo escenario la industria busca que «sus márgenes de beneficio sean sobre el bolsillo del ganadero y no sobre el mercado en el que crecer todos ordenadamente para abastecer toda la demanda del mercado español».

Asimismo, recuerda que el retraso con el que el Gobierno sacó la reforma del decreto lácteo impide que la industria presente ofertas con dos meses de antelación por escrito como señala la norma, por lo que llama a que este mes de abril se emplee para llevar a cabo negociaciones reales entre productores e industria, y no sean simples contratos de «adhesión».

LA SITUACIÓN NO ES NUEVA EN EUROPA

Por su parte, la líder del Sindicato Labrego Galego, Isabel Vilalba, tiene claro que «es una gran mentira decirle al sector que va a producir ilimitadamente, porque va a producir en función de la salida que haya en el mercado y el que lo determinar va a ser la industria».

En declaraciones a Europa Press explica que «las industrias van a recoger la leche que tenga salida en el mercado», por lo que «están haciendo fórmulas variables». Por un lado, se encuentran las ofertas en las que las industrias marcan que «no van a recoger más de un 10%» de una producción estipulada y, «otra realidad, en la que se recoge un 80% de lo producido a un precio de mercado, pero el 20% restante va a ser a un precio bajísimo».

Un extremo que según recuerda «no es nueva en Europa», y ha puesto como ejemplo que algunas industrias en Francia fijan que los ganaderos tienen que «pagar una penalización» si se pasan de la cantidad fijada para la compra.

«MIEDO» DE LA INDUSTRIA A QUE EL MERCADO NO ABSORBA LA PRODUCCIÓN

Esta cuestión le parece «una cosa muy rara» al secretario xeral de Xóvenes Agricultores, Francisco Bello, que la achaca al «miedo que tiene la industria a que se dispare la producción y a que el mercado no absorba esa producción». «La industria de aquí abastece principalmente al mercado nacional y tiene miedo de no ser competitiva y coger compromisos que no dé mantenido», apunta.

Así, Xóvenes Agricultores defiende que los contratos «tienen que tener una duración de un año» y con «un precio fijo y luego un componente variable», pero el cual «debe estar determinado por unos índices de referencia asumidos por ambas partes» para que «cuando suba en los mercados suba el precio y viceversa». «Pero la industria está huyendo de la aplicación de esos índices, porque cualquier índice es favorable al ganadero», lamenta.

PRODUCCIÓN ANUAL DE 2,4 MILLONES DE TONELADAS

La producción anual de las casi 12.000 explotaciones lácteas en Galicia es de alrededor de unas 2.400.000 toneladas de leche. A la hora de hacer una estimación sobre cuál puede ser la incidencia del fin de las cuotas en el aumento de la producción, Roberto García avisa de que si existiendo estos «contratos basura», «probablemente, se va a producir bastante menos que la campaña pasada».

Con todo, espera que «impere el sentido común» y que «haya una actuación del Gobierno» porque «no puede permitir esta actuación avasalladora y de abuso de poder dominante».

ESCENARIO DE «INCERTIDUMBRE»

Así las cosas, el líder de Xóvenes Agricultores, Francisco Bello, hace hincapié en «la incertidumbre» existente antes las ofertas «bastante bajas» que ofrecen las industrias y más en primavera, época de mayor producción y que históricamente supone un descenso de precios.

Aunque remarca que las «explotaciones están perfectamente profesionalizadas» y «no hay que tener miedo ninguno de los temas de mercado», Bello cree que «el problema son las relaciones comerciales entre ganaderos e industria que parece que se está como hace 30 años».

«El corsé que nos limitaba desaparece, pero hay un reto grande por delante, aunque en los primeros días, mientras no se vaya asentando la cuestión de la negociación, habrá problemas», augura Bello, que apuesta por la diversificación y los productos de valor añadido como recetas de futuro.

«Una amenaza muy importante» es para Vilalba el fin de las cuotas, puesto que las industrias «cogen muchísimo más poder», «sobre todo en un momento en el que haya excedentes», que repercutirá en el precio a pagar a ganaderos.

Y uno de los puntos sobre los que llama la atención la líder del Sindicato Labrego es que en este escenario de «dificultad» para el lácteo «la administración está escondiendo la cabeza debajo del ala».

Entre otras problemáticas, censura que «la Xunta no puso mecanismos» para evitar que la industria y la distribución abusen de una posición dominadora, a lo que se une «una pérdida constante de superficie agraria» que merma la autonomía del sector, mientras que «no se incentiva» la transformación que tenga valor añadido.

Tras subrayar que en estos 30 años con límites a la producción «hubo una cantidad importante de años en los que no se cubría la cuota», Vilalba ve en el nuevo escenario «menos garantías que en una política pública» que vele por los ganaderos.

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