Cazadores del Xurés denuncian daños provocados por furtivos

Parque Natural do Xurés

Los colectivos de cazadores que ejercen su actividad en el parque natural Baixa Limia-serra do Xurés advierten de los daños continuos provocados por furtivos en especies animales que viven en la zona debido a prácticas ilegales que van, desde la destrucción de los comederos instalados para perdices y conejos, hasta la colocación de lazos.

Los casi mil cazadores registrados en diez Tecores (territorios cinegéticamente ordenados) del parque del Xurés, se asocian en la entidad Xurestec, constituido hace cinco años para defender los derechos de los cazadores que, «en su 90 por ciento, piensan en la caza como deporte y son, por tanto, ecologistas», según el presidente de la entidad y del Tecor de Lobios, Domingo González Lorenzo.

Xurestec acordó con los gestores del parque natural, ser custodios del espacio protegido y, para ello, emprendieron actuaciones como la de sembrar 3,5 hectáreas de trigo en fincas particulares cedidas por vecinos de Lobios –en los pueblos de Guende, Puxedo y Esperanzo–. «Cumplen la doble función de actuar de barrera para incendios en las proximidades de casas y de alimento para las especies cinegéticas» detalló González.

Los incendios quemaron en 2011 algunas de las mejoras introducidas por Xurestec como tres biotopos o refugios para conejos, 14 módulos de comederos para perdices y 7 sembrados y sus postes. «Esos daños no interesan ni a ganaderos ni a cazadores así que es posible que en parte, se deban a furtivos contrarios a aplicar la normativa de caza o a personas contrarias a otras políticas que muestran así su protesta», concretó.

Además, desde hace dos años vuelven a utilizarse cebos con estricnina en los montes, «algo que está prohibido y no ocurría desde otros tiempos, hace muchísimos años», agregó.

CORZA ABATIDA EN DICIEMBRE

Frente a los furtivos, Domingo González abrió varios procesos judiciales a partir de diciembre de 2012. Según la documentación judicial, a la que tuvo acceso Europa Press, el 30 de diciembre de 2012 denunció el hallazgo de una corza muerta, tras ser herida de un disparo, respaldado por el testimonio de varios cazadores que vieron en el monte, movimiento de personas y perros que indicaban que participaban en caza mayor, en veda en esa época del año.

El auto previo a la apertura del juicio oral es del 26 enero de 2015 y en él la jueza instructora de Bande relata los hechos que imputa a cinco personas a las que aplicó la medida cautelar de privación temporal de su derecho a tener armas. Según la jueza, agentes policiales fueron avisados de la presencia de una corza muerta por disparos, al pie del muro de una finca, entre Puxedo y Guende.

Un auto de diciembre de 2013 ordenó retirarles las armas y las licencias a los imputados por ser la medida cautelar «menos gravosa y proporcionada» con el fin de «proteger a la fauna cinegética y evitar el riesgo de reiteración delictiva por parte de los imputados, máxime teniendo en cuenta las precauciones que adoptan para evitar ser descubiertos y que dificultan la vigilancia de su actividad, presuntamente delictiva».

PERROS Y ABEJAS ENVENENADOS

Por otra partes, desde septiembre de 2013 hasta noviembre de 2014, se sucedieron cerca de veinte denuncias de daños en el juzgado, investigados por el Seprona durante meses, pues con intervalos de semanas, fueron envenenados con estricnina una veintena de perros de caza, en el monte o en las perreras particulares de sus dueños, entre otros.

Otra denuncia se refiere a la aparición de un perro de caza muerto de un golpe en la cabeza, varias por cientos de árboles, frutales y de madera, cortados o secados a base de inyectarles «un líquido por un agujero hecho con un taladro», según atestados policiales. También por el envenenamiento de colmenas con pesticidas, y todos ellos en propiedades de los que fueron testigos en el caso de la corza cazada en época de veda.

«Ninguno de ellos había sufrido ningún tipo de menoscabo respecto a sus perros, abejas y árboles antes de declarar como testigos», según el auto judicial del 11 de marzo, previo al de apertura de juicio oral.

En este caso, la fiscala pidió el archivo de las diligencias «porque ninguno de los perjudicados vio al causante de los daños, sin que la mera presencia de alguno de los imputados en las inmediaciones sea prueba de cargo», aunque existen sospechas «fundadas por la clara animadversión entre las partes», según su escrito. Tanto el caso de la corza cazada en plena veda como el de los daños continuos, con autos previos a apertura de juicio oral, están pendientes de que la Audiencia provincial resuelva sendos recursos presentados por los imputados.

SUMA Y SIGUE

A mediados de marzo de 2015, el presidente del Tecor de Lobios denunció, además, la destrucción de 15 semilleros y de 92 estacas colocadas en el monte, valorados en 50.000 euros, y agentes del Seprona, de la Guardia Civil, encontraron en los últimos días, diez lazos en el barranco de Olelas (Entrimo), zona de reserva integral del parque natural Baixa Limia-serra do Xurés, en la que está prohibido toda caza durante todo el año.

En sus declaraciones a Europa Press, Domingo González atribuyó esas acciones a «los desalmados de siempre, los furtivos», que son «una parte muy pequeña» de los casi mil cazadores miembros de alguno de los diez Tecores del parque natural del Xurés.

«No podemos pagar justos por pecadores», añadió González, que recordó los proyectos emprendidos por Xurestec y los que prevé para 2015, como la celebración de la tercera fiesta de la caza, en junio o julio, a la que podrá asistir cualquier persona que quiera degustar un menú, por un máximo de 15 euros, a base de caza como jabalí a la bordelesa, empanada o arroz de corzo, entre otras posibilidades.

El menú, el lugar de celebración y los ponentes que impartirán charlas informativas se decidirán en la próxima reunión de Xurestec, prevista en pocas semanas.

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