Si Galicia no crece como otros será por algo

Los datos están sobre la mesa. La recuperación de la economía española no incluye en cabeza a ninguna de sus grandes comunidades autónomas. Ni Andalucía, ni Cataluña ni Madrid figuran al frente. Son comunidades muy pequeñas, como La Rioja, Extremadura –igualada con Canarias- las que experimentaron el año pasado la mayor tasa de crecimiento en España, del 2,5% y del 2,2%, respectivamente. En este caso no se trata de estimaciones como las previsiones de crecimiento, que cada organismo tiene las suyas, sino de datos fríos de la contabilidad regional de 2014, los que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE). A la cola del crecimiento en España está Galicia con un 0,5%.

En buena lógica, este debería ser un asunto central de la agenda política en Galicia, pero no lo es. Da la impresión de que no interesa demasiado airear y debatir este tipo de cosas, a pesar de que son las que marcan -de verdad- la vida de las personas. Galicia ni crece ni tiene granero. Otras comunidades, entre ellas Madrid, tampoco están creciendo mucho (1%, el doble que Galicia en porcentaje) pero tienen colchón. En PIB por habitante, la Comunidad de Madrid lidera todavía la clasificación, con 31.004 euros por habitante en 2014, seguida del País Vasco (29.683 euros) y la Comunidad Foral de Navarra (28.124 euros). La media española es de 22.780 euros, que Galicia ni siquiera alcanza, con solo 19.954 euros.

Como tendencia, las comunidades del norte evolucionan mejor que las del sur, pero ese norte excluye el noroeste, para centrarse en el País Vasco y Navarra y extenderse hacia el noreste, con Cataluña al frente.

Nada es casual. Madrid, Cataluña, País Vasco y Navarra son las comunidades autónomas que tradicionalmente han realizado un mayor esfuerzo en gasto en I+D, al tiempo que su tejido empresarial muestra una alta representación de empresas tecnológicamente innovadoras y exportadoras, como subraya un informe del Consejo Económico y Social (CES) sobre la distribución de la renta.

El catedrático de Economía Aplicada Fernando González Laxe, que fue presidente de la Xunta, lleva años insistiendo en que la salida de la crisis pasa en Galicia por un posicionamiento exterior de su economía, con una mayor salida de las medianas empresas al mercado internacional. Ya no valen -solo- los mercados locales. Tampoco la ine-ficiencia. Se imponen la innovación y el posicionamiento exterior, por lo que la marca-país también hay que construirla en esa dirección, no en clave interna, como a menudo se hace en Galicia, tal vez con afán electoralista pero sin lógica económica.

¿Qué está fallando en Galicia? Por desgracia, no es solo una cosa. El punto de partida económico no es bueno, la demografía no ayuda, hay escasa innovación, insuficiente capacidad exportadora, la industrialización es parcial y, como vector resultante de todo ello, cae el valor añadido asociado a la industria, la energía y la construcción. Hay un problema en el sector privado, lo que denota que la estrategia económica del país no es la acertada, por mucho que se puedan poner en valor los mejores datos de déficit público. Menos mal que están las pensiones de los mayores, que resultan decisivas para la renta disponible por habitante y para amortiguar el impacto del desempleo. Si se quieren buscar disculpas fáciles siempre queda el tópico de que, en el fondo, hay mucha economía sumergida, lo cual también es verdad.

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