El copiloto activó el descenso tras encerrarse en la cabina

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El fiscal de Marsella encargado de la investigación del accidente del avión de Germanwings, Brice Robin, confirmó ayer en una rueda de prensa que el copiloto del vuelo, Andreas Lubitz, activó el botón de descenso de manera “deliberada”. “Ignoramos la razón, pero puede analizarse como una voluntad de destruir el avión”, dijo Robin, quien ofreció un relato pormenorizado de lo que pudo ocurrir en los últimos minutos del vuelo tras analizar las grabaciones de la caja negra del avión.

En los primeros veinte minutos el vuelo transcurrió con normalidad y las conversaciones discurren de manera distendida. “Se oye al comandante preparar el briefing del aterrizaje en Düsseldorf, las respuestas del copiloto parecen lacónicas”, explicó el fiscal. Después “se oye cómo el comandante pide al copiloto de tome el mando”, el ruido de un asiento y el sonido de la puerta de la cabina. “En ese momento el copiloto, solo al mando, acciona el flightmonitoringsystem que desencadena el descenso”, según Robin. A continuación se oyen “muchas llamadas del comandante pidiendo acceso a la cabina” y mensajes de radio desde el control, a los que el copiloto no responde. El comandante empieza a golpear la puerta violentamente, intentando derribarla en vano, ya que se trata de una puerta blindada según las normas internacionales contra ataques terroristas. Para entonces ya han saltado las alarmas que indican la proximidad al suelo. Instantes antes del choque se oyen los gritos de los pasajeros. “Los pasajeros sólo se dan cuenta de la inminencia del choque en el último momento”, precisó el fiscal, quien indicó que la muerte fue “instantánea” al impactar contra las montañas.

En todo momento se escucha la respiración del copiloto, que parece “normal”. “No es la de alguien que vaya a tener un infarto”, aseguró Robin.

El director de Lufthansa, Carsten Spohr, confirmó la sospecha de que “el avión fue dirigido contra la montaña deliberadamente”. “Cuando una persona arrastra a la muerte a otras 149, la palabra a utilizar no es suicidio”, señaló, aunque señaló que Lubitz era una persona “cien por cien apta para pilotar” y destacó su “actitud impecable” hasta entonces. “Da igual cuántas medidas de seguridad se tenga en una empresa, ya que un caso individual, particular y aislado como este no puede evitarse”, dijo. El director ejecutivo de Germanwings, Thomas Winkelmann, expresó su consternación ante un hecho “completamente inexplicable”.

Tanto el fiscal de Marsella como el ministro del Interior alemán, Thomas De Mazière, descartaron que se trate de un “ataque terrorista”. Tras el accidente, los servicios de información investigaron si algún miembro de la tripulación tenía contacto o vinculación con el terrorismo islámico. “Lo hemos investigado todo y los resultados son negativos, y esto incluye al copiloto”, confirmó De Mezière.

Ayer la policía alemana registró durante varias horas la vivienda de Andreas Lubitz en Düsseldorf y la casa que compartía con sus padres en la localidad de Montabaur, donde recogió “documentos personales” del piloto que pudieran esclarecer los motivos que le llevaron a estrellar el avión. Fuentes policiales indicaron que el análisis llevará “algún tiempo” y que ofrecerán información de manera inmediata si se produce algún hecho relevante en la investigación.

Los diarios recogen detalles de la biografía de Andreas Lubitz, de 27 años, natural de Montabaur, en el Estado de Renania-Palatinado. Desde 2013 era copiloto de Germanwings y acumulaba 630 horas de vuelo. Su sueño siempre había sido volar. Accedió a la formación de Lufthansa en 2008 y lo dejó tras unos meses, en 2009, debido a una baja por “estrés depresivo”. Después volvió al programa de formación, pasó todas las pruebas psicológicas y empezó a volar como copiloto.

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