Venezuela: antes y ahora

Dios me libre de defender al chavismo y sus políticas, pero conviene no perder la historia reciente de Venezuela, porque la historia se repite y este querido país, hace veinte años vivía una situación muy parecida a la presente: La segunda etapa de Carlos Andrés Pérez en la presidencia de Venezuela e cerró abruptamente con una grave crisis económica y política.
Después de dos años de fuerte crecimiento, la austera política neoliberal del gobierno se saldó en 1993 con una gruesa recesión que se tradujo en un descenso de un 1 por ciento en el P.N. B. Mientras la inflación anual subía al 46 por ciento, la más alta desde 1989, el bolívar perdía casi el 100 por ciento de su valor frente al dólar y los salarios caían un 40 por ciento. Los efectos de la crisis afectaron especialmente a la población situada por debajo del nivel de pobreza (45 por ciento). En aquel momento, los más pobres padecieron especialmente la falta de alimentos. Y no es ya que hubiera colas, es que grandes masas de la población no tenían medios para adquirir alimentos.
La crisis trajo como consecuencia un incremento de la delincuencia, cuya espiral no ha cesado. Pero no fueron menores los escándalos de corrupción: Después de que en marzo de 1993 el fiscal general del Estado hiciera pública las acusaciones de corrupción contra el propio Cario Andrés Pérez, en el me de mayo el Senado suspendió en sus funciones al presidente, acusado ya formalmente ante el Tribunal Supremo de falseamiento y malversación de fondos. En mayo, el Congreso eligió al senador independiente Ramón José Velázquez como jefe de Estado interino, quien durante los ocho meses siguientes, presidió un gobierno de unidad nacional, debería acabar el mandato que le faltaba por cumplir a Cario Andrés Pérez.
Un informe al respecto del Instituto Gallach que manejamos, sitúa en este momento el declive de los partidos tradicionales, verdaderas cuevas de bandidos Las elecciones presidenciales celebradas en diciembre de 1993 expusieron el agotamiento del viejo modelo del turno entre las viejas formaciones que se habían repartido el poder. La población estaba cansada. La corrupción de Acción Democrática y la del Partido Social Cristiano no se diferenciaban en nada.
Con una abstención récord, se alzó con la victoria Rafael Caldera, antiguo presidente democristiano, quien perdonaría a Chávez sus responsabilidades como militar golpista. El 4 de febrero de 1992, un grupo de militares se había alzado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, pero la asonada fracasó y Chávez fue el primero en rendirse, mientras sus compañeros de conjura resistían De los cuatro tenientes coroneles del ejército que comandaron la intentona, Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos y Jesús Urdaneta, este último, hoy crítico con el régimen bolivariano, fue cónsul en Vigo varios años. Yo le conocí. Una gran persona. Los cuatro comandantes rebeldes fueron perdonados por Caldera, de suerte que los venezolanos dicen que Chávez es hijo de Caldera.
En su nuevo ascenso a la presidencia, al viejo Caldera lo aupó la llamada “Convergencia Nacional”, conglomerado de partidos que abarcaba todo el espectro político, desde la derecha hasta la extrema izquierda. El problema provocado por la quiebra del Banco Latino, la segunda entidad crediticia de Venezuela, tuvo rápidas repercusiones en todo el sistema financiero, y afectó al mandato. La crisis se agudizó en mayo y obligó al Estado a inyectar cuatro mil millones de dólares para evitar la retirada en masa de los depósitos. Para hacer frente a la crisis política y económica el gobierno adoptó poderes excepcionales en junio de 1994, suspendiendo durante un año las garantías constitucionales.A pesar de que el año 1994 se cerró con un aumento del 2.9 por cierno del Producto Nacional Bruto, las cosas no mejoraron para la población.
En 1995 la economía seguía paralizada, mientras que la inflación se acercaba al 70 por ciento y crecía la criminalidad en las calles. Parece que la historia se repite.

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