Igual o peor que antes

Que el Partido Popular no iba a repetir en Andalucía su victoria de hace tres años estaba más que descontado. Aquello fue fruto del tirón que por entonces generaba el Partido Popular ganador en las elecciones generales de cuatro meses antes. Pero que ahora no iba a reeditarse semejante atípica situación también parecía evidente.
Y así ha sido. O mejor: no podía haber sido de otra forma. El PP tuvo entonces mucho voto prestado que ahora va buscando acomodo en otras alternativas. Desde aquellas fechas para acá ha sido mucho lo que ha llovido en forma de recortes y enorme ha sido la ofensiva padecida tanto en las instituciones como en la calle. A pesar de todo, le puede quedar el consuelo de haber descubierto a su líder en la comunidad: Juanma Moreno, que ha sido la revelación de la campaña. Un candidato de futuro, a decir de muchos.
Las elecciones de ayer se presentaban de antemano como un primer examen al bipartidismo y un test sobre la implantación de los nuevos partidos. El bipartidismo ha resistido mejor de lo augurado y en los llamados partidos emergentes ha habido de todo: presencia notable de Podemos en su estreno nacional, aunque menor que lo pronosticado, y balance no brillante de Ciudadanos, del que se esperaba más, en su debut fuera de Cataluña.
Y aunque ganadora, tal vez Susana Díaz se esté preguntando si para este viaje hacían falta tales alforjas. Convocó sin necesidad unas elecciones plebiscitarias que no le han salido lo bien que quería, repite número de escaños, no ha logrado la mayoría absoluta, ha generado mayor inestabilidad parlamentaria, va a tener más problemas para formar gobierno, y no ha logrado frenar a Podemos.
Susana Díaz ha jugado por libre. Crispada y autoritaria, apropiándose de la bandera de todos los andaluces y teatralizando frases huecas al menos ha conseguido aclarar algo: que la Moncloa le queda larga y lejana. No hay mal que por bien no venga. Su participación en el segundo debate televisivo a tres fue realmente penosa.
Me da la impresión que Susana Díaz ha venido a sumarse a la lista de esos políticos de izquierda a quienes el tertulianismo y una primera favorable impresión popular lanzan a un relativo estrellato, pero que, luego, cuando tienen que ponerse en primera fila delante los focos, demuestran que la peana sobre la que se movían les viene manifiestamente grande.
¿Un test para el año electoral que se avecina a nivel nacional? De momento no diría tanto. Resulta fácil extrapolar resultados y repartir escaños. Pero cada convocatoria tiene unos perfiles muy propios. Las municipales están más cerca. Pero para las generales de fin de año queda mucha tela política y económica que cortar.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar