Los periódicos analizan los resultados electorales

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EL PSOE GOLPEA PRIMERO
Los resultados de las urnas andaluzas ofrecen al PSOE una nítida victoria sobre sus oponentes, principalmente el PP. Obtiene un resultado francamente meritorio y tras años de crisis de identidad del socialismo, Díaz consigue también poner el pie en la pared frente a la acometida de Podemos, aunque no logra la mayoría absoluta. Los partidos emergentes muestran un considerable empuje. Están muy lejos de dar un vuelco al mapa político, como pretendía Podemos, pero sí altera el espacio de la izquierda.

El PP ha sufrido una áspera derrota. El mal resultado salpica al presidente del Gobierno, que se ha volcado inútilmente en la campaña junto con gran parte de los ministros. El PP se ha resistido tercamente a dar un mayor perfil político a su Gobierno y a sustituir a ministros quemados -quizá otros lo llamen firmeza-; ha dado una respuesta insuficiente al problema de la corrupción y se ha manifestado en términos desabridos sobre oponentes políticos. Lo relevante es que el PSOE gana el primer embate electoral de 2015, mientras el PP inaugura el calendario de comicios en España bajo la carga de un descalabro.

EL PAÍS. Editorial

ÉXITO DE DÍAZ A COSTA DE UN PP TOCADO E IRRUPCIÓN DE LOS NUEVOS PARTIDOS
Andalucía mantuvo ayer intacto su respaldo al PSOE, dejó muy tocado al PP y consagró a los partidos que recogen el hartazgo con la corrupción y el alejamiento de la clase política como fuerzas con capacidad para condicionar el poder, anticipando lo que puede suceder en el resto de las elecciones de este año.

La presidenta andaluza sale de su arriesgada apuesta reforzada. Su mayor éxito ha sido el descalabro del PP, que supone una severa advertencia al modelo de partido y a la forma de entender y ejercer la política de Mariano Rajoy. El PP aparece ante la sociedad como una organización antipática, sin capacidad para atraer a las clases medias y alejada de los jóvenes. Hoy debe recordarse al asesor aúlico, Pedro Arriola, refiriéndose como frikis a Podemos tras las elecciones europeas. Esta derrota cuenta en el debe directo de Rajoy por haber designado a un candidato débil como Moreno Bonilla tras un choque entre Javier Arenas y Dolores de Cospedal, porque él mismo se volcó en la campaña y porque no basta con presentarse como garante de la estabilidad para recuperar la confianza de los ciudadanos .

EL MUNDO 3. Editorial

DIAZ GANA EN ANDALUCÍA Y EN EL PSOE
Susana Díaz ha demostrado a su partido que ella sí es capaz de conseguir una victoria para el malogrado socialismo, a dos meses de que las municipales y autonómicas sometan a Pedro Sánchez a su primer plebiscito. Los quince escaños de Podemos confirman la realidad de una nueva manera de hacer política, pero quedan lejos de las expectativas generadas y engordadas por el ruido mediático y los estruendos de las redes sociales. Moreno Bonilla registra el peor resultado del PP en Andalucía de los últimos 25 años; un severo revés que, por esperado, no debe resultar menos doloroso ni terapéutico, sobre todo de cara a las nuevas citas electorales. Los populares tienen razones objetivas para demostrar que sus cuatro años en La Moncloa han sido positivos para España y ahora deben saber demostrarlo.

ABC 4. Editorial

EL EFECTO SUSANA DÍAZ
Los votantes andaluces determinaron un Parlamento regional fragmentado el que las combinaciones para formar mayorías de gobierno estables serán complejas. El PSOE de Susana Díaz ganó los comicios y logró revalidar el apoyo de 2012, más de lo que se les presumía y el mérito personal de la presidenta de la Junta parece incuestionable, pues consiguió parar el golpe e invertir un estado de opinión derrotista. Sin duda, el liderazgo político de Díaz sale reforzado con un triunfo de evidente proyección nacional. El PP de Moreno Bonilla fracasó. Es un pésimo resultado sin matices ni paños calientes. Para los populares, el peso de la crisis, que distorsionó los equilibrios electorales, la irrupción de Ciudadanos y una deficiente política de comunicación han pesado en sus resultados, aunque no sólo eso. Deben reflexionar sobre la necesidad de recuperar ciertos valores perdidos, algo que su electorado ha castigado.

LA RAZÓN. Editorial

ANDALUCÍA: EL PSOE ESTÁ VIVO
Las elecciones andaluzas han asestado al PP un formidable golpe que sin duda determinará el año político. El PSOE está vivo. Dos factores parecen haber influido en el mal resultado de los populares: el descrédito del partido por causa de los escándalos de corrupción que afectan a figuras destacadísimas; y la falta de empatía con la que el Ejecutivo español ha dirigido la política de austeridad durante toda la legislatura. Rajoy aparece como un cirujano demasiado frío, indiferente al dolor que su política causa, pendiente de las grandes cifras, poco ejemplar en el manejo de las cuentas internas, demasiado cercano a compañeros de partido que han abusado del erario y de las prebendas del poder, muy apegado a la letra de la Constitución, pero alejado del espíritu dialogante, social e inclusivo de la misma. El prólogo andaluz es un serio reproche a la política de Rajoy, que tiene, ciertamente, capacidad de maniobra en otras zonas de España, pero que parte con este primer plomo en las alas.Podemos y Ciudadanos eran la gran novedad de estas elecciones, pero ni uno ni otro consiguen situarse como posibles competidores del bipartidismo en la carrera por La Moncloa.

LA VANGUARDIA. Editorial

ANDALUCÍA REFUERZA AL PSOE
Susana Díaz ha culminado con éxito su arriesgada apuesta al beneficiarse de un retroceso clamoroso del PP. Es arriesgado decir si la severa derrota sufrida ayer por esta formación política le anuncia lo mismo en mayo y en las legislativas de finales de año, pero el partido gubernamental había apostado muy fuerte en Andalucía, con continuas presencias de Rajoy, y ha perdido clamorosamente, sin obtener rédito electoral del desgaste de los socialistas por el escándalo de los ERE ni la mejora de las estadísticas macroeconómicas. Todo lo contrario que Podemos, que confirma las expectativas. Pero su irrupción parlamentaria y la de Ciudadanos en Andalucía no ha supuesto el fin del bipartidismo que algunos auguraban.

EL PERIÓDICO. Editorial

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