Galicia entre las comunidades con menos agresiones a médicos

 

   Galicia se sitúa entre las comunidades con menos agresiones a médicos denunciadas, con un total de cuatro en 2014, de las 344 contabilizadas en toda España.

Centro Saude Sergas   Así se desprende de los resultados del último Observatorio de Agresiones de la Organización Médica Colegial (OMC), en el que se pone de manifiesto la reducción registrada en la Comunidad gallega, que pasó de siete agresiones en 2013 a cuatro el año pasado.

La reducción ha sido paulatina, al pasar de 11 en 2011 a nueve en 2012, siete en 2013 y cuatro el ejercicio pasado. La tendencia decreciente ha sido constante en los últimos cuatro años después del ligero repunte registrado de las nueve en 2010 y 11 en 2011.

Junto a Galicia, cierran la tabla las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con cuatro agresiones; Islas Baleares, con dos; y La Rioja, en la que no hubo ninguna registrada.

En cuanto a la evolución en Galicia de las agresiones por mil habitantes, la tendencia ha sido decreciente desde 2011, al pasar de 0,89 ese ejercicio a 0,70 en 2012; a 0,54, en 2013; y a 0,30 el año pasado 2014.

BALANCE ESTATAL

En toda España los últimos cinco años se han registrado más de 2.000 agresiones a médicos en España, 344 de ellas en 2014, lo que representa un leve descenso del 2,8 por ciento con respecto al año anterior. Sin embargo, disminuye el porcentaje de denuncias y en el último año hasta uno de cada tres facultativos no emprende acciones judiciales contra su agresor.

Así se desprende de los resultados del último Observatorio de Agresiones de la Organización Médica Colegial, que muestra como el mayor porcentaje de agresiones se produce en el sector público (83%) y en el ámbito de la Atención Primaria (48%). Y en el 18 por ciento de los casos acaba provocando lesiones en el médico.

Los pacientes con cita programada siguen siendo los principales agresores (36%) aunque aumentan las provocadas por familiares (del 25 al 31%), y entre las causas más frecuentes están las discrepancias con la atención recibida (30%), el tiempo en ser atendido (12%) o discrepancias personales (11%).

«Pensamos que había que estar loco para agredir a un médico, pero vemos que son personas normales y corrientes», ha destacado Juan Manuel Garrote, secretario general de la OMC, ya que sólo 13 por ciento tiene antecedentes psiquiátricos.

Pese a esta realidad, y a que el número de casos prácticamente se mantiene con respecto a 2013 (se han registrado apenas 10 casos menos que los 354 de ese año), el informe muestra como en los cinco últimos años ha subido el porcentaje de médicos que no denuncia, del 26 por ciento de 2010 al 34 por ciento de 2014.

¿MERECE LA PENA DENUNCIAR?

«El caso que no presenta denuncia es uno de nuestras problemas porque la gente mide si finalmente le va a merecer o no la pena», ha asegurado Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, que ha criticado que la demora de la justicia en España hace que los médicos tengan que esperar entre dos y tres años hasta conocer el resultado del proceso abierto.

«Y es injusto porque muchos de los profesionales tienen que seguir aguantando al agresor o a su familia durante ese tiempo en que se produce la resolución», ha lamentado.

De hecho, el presidente de la OMC ha criticado que actualmente solo se presentan denuncias «ante las agresiones físicas y suponiendo además que haya sido una gran amenaza o se sienta muy presionado o afectado», mientras que las agresiones verbales o las injurias no se presentan.

CON LOS COLEGIOS SE DENUNCIA MÁS

Además, el vicepresidente de la máxima entidad colegial de los médicos, Serafín Romero, ha admitido que se produce un porcentaje mayor de denuncias cuando la comunicación de la agresión se hace a través del colegio, en comparación con si se hace a través de la administración responsable, en algunas comunidades hasta tres veces más.

«Quizá no se ha puesto todo el interés que debería de haberse puesto al afrontar casos de este tipo y se ha evitado seguir por esa vía», ha reconocido Romero, que no obstante ha destacado el avance de los últimos años a la hora de conseguir que las administraciones autonómicas persigan estos casos.

De hecho, ha aumentado del 32 al 40 por ciento los casos en que el médico cuenta con el apoyo o asesoramiento del centro o empresa donde trabajaba en el momento de la agresión.

Algo que, sin embargo, no sucedió con Guillermo Muñoz, médico de Urgencias en la sanidad privada que, tras 32 años de profesión, fue agredido física y verbalmente el año pasado por la madre de una niño de 8 años al que atendió en su domicilio, por no estar de acuerdo con el medicamento prescrito. «Y la empresa no ha querido saber nada de mí», ha reprochado.

AGRESOR CONDENADO POR DELITO

Asimismo, el informe muestra que en el 53 por ciento de los agresiones se celebró un juicio contra el agresor y, de las 71 sentencias analizadas en el último año, en el 41 por ciento de los casos las agresiones fueron calificadas como delitos (atentado, lesiones, amenazas, abuso sexual y alteración del orden público) por los órganos jurisdiccionales.

El 59 por ciento restante fueron consideradas como faltas (lesiones, daños, maltrato, orden público, amenazas, vejaciones e injurias), lo que muestra una «gran variabilidad» en la falta de unificación de criterios por parte de los órganos judiciales a la hora de tipificar las agresiones.

De hecho, los médicos han criticado que la reciente reforma del Código Penal ha dado «un paso atrás» a la hora de proteger a estos profesionales, y critica que se hayan rebajado las penas y las injurias desaparecen. «Se puede insultar a la gente en el acto sanitario, y es gravísimo porque deteriora el servicio público», ha denunciado Rodríguez Sendín, cuando la reclamación de los médicos era redactar una ley específica sobre agresiones a médicos que los reconociera como autoridad.

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