Maduro critica de nuevo a Rajoy, al que llama «franquista»

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, respondió ayer con dureza a la petición del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para que libere a los presos políticos. En un discurso retransmitido por la televisión estatal, el mandatario venezolano calificó a Rajoy de «franquista» y se congratuló de que en su país no gobierne un «vendepatrias derechista neoliberal», como aseguró que es el jefe del Ejecutivo español. «Si en Venezuela gobernara Rajoy, presidente franquista de España, ya hubiera recortado los sueldos, habría reducido a la mitad las pensiones, echado de sus casas a los venezolanos de las viviendas sociales, recortado en sanidad y privatizado la educación», señaló en un acto celebrado en el estado de Vargas, donde inauguró 65 obras sociales.

Maduro afirmó que «en España, con el visto bueno de mariano Rajoy, le han quitado la vivienda a 400.000 españoles». «En estos días, a una señora de 80 años la sacaron a empujones y la botaron a la calle. No les importa porque en España gobierna la banca y la ultraderecha», añadió. También se refirió a la Ley de Seguridad Ciudadana, que aseguró que es una norma que «prohíbe que la gente critique al Gobierno públicamente, si no les llevan presos». El presidente venezolano denunció que en España está llegando «el fascismo» porque se están «retomando las banderas de la ultraderecha franquista».

EJECERCICIOS MILITARES

El Ejército venezolano inició ayer unos ejercicios militares que tienen como objetivo potenciar la «defensa integral» del país después de que el Gobierno de Estados Unidos haya señalado a Venezuela como un «inminente peligro» para su seguridad. El denominado Ejercicio Nacional Escudo Bolivariano, ordenado por el presidente Nicolás Maduro, durará diez días y está previsto que en el mismo participen unos 80.000 militares y 20.000 civiles. La Unión de Naciones Suramericanas solicitó ayer a EEUU que derogue el decreto que declara a Venezuela una amenaza. Los cancilleres de la Unasur reunidos en Quito expresaron su rechazo a la medida del Gobierno de Washington, que calificaron de «amenaza injerencista a la soberanía y al principio de no intervención» en los asuntos de otros estados.

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