El mojón

Las ciudades están levantadas y lucen los insoportables cortes de tráfico y socavones propios de unas elecciones municipales en el horizonte. Mientras los ciudadanos los contemplan con indignación, los mandatarios sacan pecho y sonrisas para quedar bien en las fotos. Después de casi cuatro años de precariedad en las obras públicas, recortes en todos los sectores sociales, desahucios y subidas de los productos de primera necesidad, en el término de un mes se pretende transmitir optimismo y alegría. Es decir, la metodología de la ficción política es la misma para tiempos de bonanza que para los de vacas flacas. Estos tipos que nos gobiernan, ni tienen ideas, ni imaginación, ni vergüenza.

Las carreteras y autovías del Estado han alcanzado un nivel de deterioro desconocido hasta la actual legislatura. Es realmente raro ver una obra de asfaltado o bacheado en ellas. Cuando aparecen resultan realmente insuficientes. Y estando en estas, aterriza en Galicia la ministra Ana Pastor para colocar dos anacrónicos mojones en la AP-9, anunciando a bombo y platillo la ampliación del puente de Rande y la duplicación de la circunvalación de Santiago. Obras que su Ministerio escondió en un cajón nada más tomar posesión ella. Vino a poner unas primeras piedras que, probablemente, no tengan continuidad una vez pasadas las elecciones.

Sin embargo, es el momento del mojón en cualquier rincón del Estado. Ministros y ministras han sobrecargado sus agendas para acudir en apoyo de sus candidatos anunciando obras y medidas sociales. Mariano Rajoy se ha transformado en mitinero años ochenta y ha decidido echarse a las espaldas el mal resultado que auguran las encuestas a su partido. Como se ve, la crisis ha cambiado al mundo, pero el mundo de la acción política sigue anclado en el pasado.

Mariano es el líder peor valorado por la sociedad. Sus ministros o son prácticamente desconocidos o denostados. Nadie del Gobierno aprueba y los suspensos rozan el suelo de los condenados a repetir curso. Quizás sea esta la razón, la búsqueda de una segunda oportunidad, la que les da alas para pensar que van a seguir gobernando en plan repetidores. De otro modo no se explica esa estrategia de gran campaña con presencias mediáticas, como si de valores en alza se tratara. O simplemente están certificando algo intuido: la absoluta falta de conexión con la realidad.

Sea como fuere, nos quedan unas semanas para ver crecer mojones oficiales allí por donde antes no pasaba un político ni loco. Y aunque anacrónico, la ocurrencia del mojón refuerza la idea de falta de ideas. Así lo certifica el significado en castellano antiguo de la palabra. Mojón: deposición humana solidificada. Perfecto.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar