Yanis Varoufakis imita a Amancio Ortega

Pero le faltan los millones del dueño de Inditex. Si los tuviera correrían a darle abrazos, llevase o no llevase corbata. Ortega, que sí tiene los millones que le faltan a Varoufakis, ni se molesta en hablar con los señores de negro

Cuentan que el escritor y filósofo italiano Umberto Eco, un tanto sorprendido por el uso reiterado que hacía un rector español de su teléfono móvil durante la cena que compartían, exclamó: “¡Rettore, Il Cavaliere non porta mobile!”. No está del todo claro si son o no apropiadas las mayúsculas de Il Cavaliere, ya que Eco bien podría haberse referido con ese nombre a Silvio Berlusconi, de aquella jefe de Gobierno de su país, o simplemente a un modélico caballero italiano, en cuyo caso no parece que hubiera pensado en Il Cavaliere.

Yanis Varoufakis no porta corbata. Pero parece que sí porta móvil para contarle a Alexis Tsipras sus vanos intentos de convencer a los ricos del norte de que ellos –los de Siryza, sin corbatas ni trajes- no pertenecen al club neoliberal ni van a cambiar sus hábitos para ser aceptados. Su problema es que tampoco quieren que los echen fuera del falso paraíso del euro.

Había un conselleiro en la Xunta de Feijóo que tampoco usaba corbata pero que presumía de usar el mismo tipo de camisas que Barack Obama. En su peculiar manera de parafrasear a Umberto Eco, este empresario metido a político solía añadir: “Amancio Ortega tampoco lleva corbata”. Sin duda, una sorprendente comparación por mucho que ambos fabricasen prendas de ropa.

La prensa financiera de la City y de Berlín –en realidad la de medio mundo- se ha puesto un tanto rosa para reparar en la vestimenta del ya mediático Varoufakis. A alguno se le fue tanto la mano que poco menos que le reprochó al político griego su mal estilo, cuando el bueno del ministro de un país en quiebra destilaba elegancia; no menos de la que pueda apreciarse en Bono o en Bryan Ferry.

A ciertos periodistas de la City se les ve poco informados de cómo se las gastan en el sur, empezando por su ignorancia acerca de cómo viste el tercer hombre más rico del mundo, ya que de ser coherentes con su adoración al capitalismo neoliberal deberían saber que, si bien Amancio Ortega no es precisamente un conservador, sí ha sabido hacer magníficos negocios en la economía de los aburridos señores encorbatados.

A quien realmente quiere imitar Yanis Varoufakis es a Amancio Ortega. Lo único que le falta para ello es el dinero, ya que la corbata les falta a los dos. ¿Y qué puede hacer Varoufakis para que lo tomen en serio, como seguramente se tomarían a Ortega si a éste se le ocurriese un día bajar a hablar con políticos que en el fondo se la traen floja? Muy sencillo: reunir dinero. Grandes montañas de dinero. Miles y miles de millones de euros… Un buen asesor le indicaría que peregrine con urgencia hasta A Coruña.

El día que Grecia no tenga semejante déficit público y, por añadidura, rebaje el monto de una deuda que ya no puede pagar, los mismos periodistas que le miraron raro y los mismos ministros que casi no estrecharon su amigable mano, se volverán dulces y afectuosos para abrazarle, como abrazarían –si se dejase- al también descorbatado Amancio Ortega.

Pero mientras el elegante ministro griego solo sea el pobre director financiero de un país arruinado no le reirán la gracia, ni siquiera valorarán su gesto como se hacía antes con el Che Guevara o con Fidel Castro, dos descorbatados duros de roer. Bueno, en realidad no tanto. Al Che lo mataron, en vez de convencerle de que se pusiera corbata, y a Fidel no tuvieron más opción que soportarlo, lo cual no debe confundirse con homologarlo ni con respetarlo.

@J_L_Gomez

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