Carmen y Dylan

Son protagonistas de dos historias que los días 22 y 23 de enero tan solo ocuparon en algunos periódicos el pequeño espacio que dejaron otras noticias de alcance.
Carmen Martínez es la anciana de 85 años desahuciada de su vivienda en Vallecas por tener avalado un préstamo que pidió su hijo a un prestamista particular y fue “rescatada” por el Rayo Vallecano –plantilla de jugadores, aficionados y el propio club– que abrieron una “fila cero” en el estadio y recaudaron 21.106 euros.
El pasado día 23 –y esta es la noticia– el presidente del club de Vallecas entregó la cantidad recaudada a Carmen que solo cogió la mitad “suficiente para seguir en el piso” y donó la otra mitad para que los hijos de Wilfred, portero del club en los noventa y enfermo en fase terminal, pudieran viajar de Nigeria a España para que su padre los viera, que era su última voluntad. Wilfred murió el martes pasado y no pudo ver a sus tres hijos, pero ahí queda el gesto de Carmen –“yo soy pobre y no me importa ayudar a otras personas”–, otra muestra de solidaridad desde Vallecas.
Dylan es un bebé de mes y medio. Con su padre Wilson Ruilova, ecuatoriano de 35 años, su madre y dos hermanos menores, fue desahuciado de un piso del grupo de viviendas de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo que el ayuntamiento de Madrid vendió a un fondo buitre en una operación especulativa con viviendas sociales. El fondo no tiene entrañas, subió el alquiler que Wilson no pudo pagar y el 22 de enero a las seis de la mañana llegaron los antidisturbios “con mazas y arietes” y echaron del piso a esta familia. Dylan, el bebé de mes y medio, quedó en la calle sin techo que lo cobije, en brazos de su madre que tampoco tenía donde calentarle el biberón.
No quiero caer en la demagogia: las hipotecas y el alquiler hay que pagarlos. Pero algo falla en esta sociedad que deja sin hogar a una anciana de 85 años –que salva la iniciativa privada– y a un pequeño de mes y medio, sin buscar fórmulas flexibles para que hipotecados e inquilinos puedan hacer frente a los pagos.
Mientras, sobran recursos para el rescate de cajas y autopistas, se condonan impuestos por amnistías fiscales, defraudadores y corruptos no devuelven lo robado… y “España está a las puertas de un nuevo círculo virtuoso de crecimiento y empleo”, dice el presidente del Gobierno. Pero, pregunta un personaje de El Roto, “¿qué sistema es este que cada éxito económico es un desastre social?”.

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