Cerca de 50 testigos comparecerán esta semana en el juicio del Códice Calixtino

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El juicio por el robo del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago afronta durante las próximas cinco jornadas su segunda semana de proceso, en la que casi 50 testigos pasarán por los juzgados de Fontiñas para determinar si José Manuel Fernández Castiñeiras se llevó el manuscrito medieval y fondos de la basílica, así como el grado de culpabilidad de su mujer e hijo.

Estas testificales se producen tras concluir las primeras tres jornadas del macroproceso, en las que se dirimieron las cuestiones previas, se oyó la declaración de los tres acusados y comparecieron ante el tribunal los principales testigos de la Catedral, como el exdeán José María Díaz o el exadministrador Manuel Iglesias.

Entre los testigos que durante la segunda semana pasarán por la sala de vistas se entran varios policías de la Brigada de Patrimonio que participaron en la investigación, así como personal de la Iglesia, entre los que están el obispo de Tui-Vigo, Luis Quinteiro Fiuza; y el obispo de Ourense, Leonardo Lemos.

Asimismo, también participarán en el proceso estudiosos y expertos en la materia, uno de los colaboradores de José María Díaz en el archivo –el otro declaró la pasada semana– y el contable de la basílica compostelana.
NO VIO EL CÓDICE

Durante su declaración en el juicio, José Manuel Fernández Castiñeiras sólo respondió a preguntas de su abogada y aseguro que nunca había visto el Códice Calixtino y que el dinero que tenía en su vivienda –más de 1,7 millones de euros– era de su trabajo. En sala se ha visionado, no obstante, la declaración del acusado ante el juez instructor en la que reconocía haber robado el Códice y haber sustraído dinero de la Catedral.

Las primeras sesiones de este macroproceso también han servido para conocer que los responsables económicos de la Catedral detectaron ya desde el año 2003 «desfases» entre el dinero recaudado y el que se ingresaba, pero que no alertaron ni al Cabildo ni a la Policía para no generar «alarma». En 2010, estos responsables instalaron en la basílica una cámara que grabaría a Fernández Castiñeiras abriendo la caja fuerte.

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