De cine

¿Se imagina usted los Oscar de Hollywood sin mujeres? Sería impensable esa gala anual sin el desfile glamuroso de las estrellas por la alfombra roja y el reguero de tinta y comentarios que generan los modelos de las actrices. Pero en toda su historia, desde 1929, sólo una mujer ha logrado la preciada estatuilla en la categoría de mejor dirección. En el 2009 Kathryn Bigelow entró, para sorpresa de muchos, en el palmarés de mejor dirección.

Esta mísera estadística también se repite en los Globos de Oro, otro de los galardones más preciados del séptimo arte. En sus 72 años de historia la única mujer a la que se la ha concedido el premio ha sido a la incomparable Barbra Streisand.

Como casi cada año, en la antesala de la ceremonia surgen voces que reclaman mayor reconocimiento a las directoras. En esta ocasión parece que la crítica es mayor. El propio The New York Times denunciaba recientemente en un artículo que «las mujeres a veces parecen una especie en extinción de las pantallas estadounidenses».

Y ¿cómo están las cosas por casa?, pues la verdad es que no mucho mejor. Nos acercamos ya a la edición número 30 de los premios Goya y hasta ahora sólo tres directoras se han llevado la cabeza del pintor.

Tampoco el audiovisual gallego escapa a la regla, las directoras son escasas y las reconocidas y premiadas aún son menos. En las ya once ediciones de los Premios Mestre Mateo que concede la Academia do Audiovisual Galego sólo una vez se le ha otorgado el premio a la mejor dirección a una mujer. Es la triste excepción que confirma que en la industria audiovisual las responsabilidades máximas son masculinas.

Como en el resto de los ámbitos de la sociedad, los que toman decisiones, los que dirigen los equipos son mayoritariamente hombres. ¿Por qué iba a ser distinto en la vida artística? Porque tal vez tengamos en la cabeza la idea de que las artes son la vanguardia del cambio. Porque creemos, erróneamente al parecer, que la cultura es por definición más justa, más igualitaria y más progresista…

Dirán ustedes que tal vez no hay mujeres directoras. No es así, sí que las hay, aunque ni siquiera estén proporcionalmente representadas entre los finalistas ¿Qué ocurre entonces? ¿Es que realmente existe esa desigualdad de talento? ¿Y sí lo tienen, sin embargo para ser excelentes actrices?. Francamente, no me creo esa película.

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