Unifiquemos criterios sanitarios

En los últimos tiempos he viajado por varias comunidades autónomas. En tres de ellas tuve que acudir a servicios sanitarios por temas personales o relacionados con alguien de mi familia y pude comprobar que lo de unificación de criterios, atenciones y servicios es pura filfa. Cada una va al son del silbato que suena desde el poder político que gestiona los servicios sanitarios. De todos modos debo reconocer que, con las consabidas limitaciones económicas y presupuestarias, en términos generales disponemos de un sistema sanitario muy eficiente.
Cuando uno viaja se da cuenta de que los poderes y atribuciones legales y competenciales que tienen transferidas las comunidades funcionan de forma muy distinta en cada uno de los territorios. En mi comentario remarco breves referencias de mi experiencia adquirida en tres territorios gobernadas por responsable de distintas fuerzas políticas: populares, nacionalistas y socialistas. En una comunidad no se contempla a los desplazados; en otra no te dan recetas con cargo al servicio sanitario y en la tercera tuve que pasar un trámite administrativo para que tuviera validez mi tarjeta sanitaria.
Mi experiencia me hizo reflexionar y plantear por escrito alternativas que nos permitan mantener un sistema sanitario público de calidad, eficiente y universal que es la garantía de la salud de la población:
En lo relativo a los recortes presupuestarios se debe mejorar la financiación y hacerla finalista para de este modo acabar con la disparidad.
Analizar en profundidad la privatización sanitaria tan en boga por los graves problemas generados por la crisis.
Control del elevado gasto farmacéutico con una racional utilización de los medicamentos.
Frenar el gasto de la utilización inadecuada de la tecnología médica con repetitivas pruebas, muchas de ellas de elevado coste.
El copago se debe utilizar de forma ponderada y no penalizando siempre a los mismos, que es como decir a los que disponen de menos recursos o padecen procesos crónicos.
Se deben establecer sistemas efectivos de participación ciudadana y profesional para una mayor implicación con el servicio sanitario.
Llegado a este punto reconozco que es el momento en el que se debe hacer un pacto de Estado en todo lo relacionado con los temas sanitarios. Es una asignatura pendiente y que no se aprobó cuando se inició el rosario de las transferencias autonómicas que en lugar de solucionar los problemas los agravaron en el complicado mapa de la atención sanitaria.
Es necesario hacer un esfuerzo para encontrar un punto de equilibrio en un sistema del que hace tiempo se dice puede saltar por los aires desde la óptica económica, del gasto y costos desmesurados. Cuando pido un esfuerzo no me refiero únicamente a los políticos. Es algo que nos confiere a todos. Y entre todos debemos encontrar soluciones. Seguir como hasta ahora es caminar por distintas carreteras, tantas como comunidades autónomas

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