Extraña epidemia

Cuentan las crónicas que más de 150.000 personas siguieron en directo la Cabalgata de Reyes de A Coruña que el lunes pasado recorrió calles céntricas de la ciudad hasta llegar a la emblemática plaza de María Pita “sin incidente alguno”.
Subrayo esto último, el hecho de que no se hayan producido incidentes en el recorrido de la caravana multicolor y festiva –ni en otros puntos de la ciudad–, porque se daba la circunstancia de que este evento, que movilizó a más de un millar de personas y muchos medios mecánicos, no contó con la ayuda de la Policía Municipal “en pleno” al estar diezmada por la repentina indisposición de sesenta y siete efectivos que pidieron la baja laboral unas horas antes del espectacular desfile.

Esta súbita oleada de indisposiciones de la Policía coruñesa es un calco de aquella epidemia de los años 2007 y 2008 cuando muchos policías locales padecieron extrañas enfermedades en Lugo, Ferrol, A Pobra, Nigrán, O Grove, Noia y también en A Coruña. La etiología era la misma en todos los casos: un conflicto laboral pendiente de resolución, y la “enfermedad” siempre cursaba en vísperas de las fiestas o de algún acontecimiento importante de la localidad.

La extraña epidemia de los agentes coruñeses tiene causas parecidas: el conflicto no resuelto de un aumento salarial aprobado en 2009 que incluía mejoras retributivas que no se hicieron efectivas. Por eso, más allá de cualquier eufemismo, estas bajas laborales son una forma de protesta en el marco de una larga conflictividad.

Afortunadamente, si repentina fue la indisposición, repentina y casi milagrosa fue también la curación “temporal” de los agentes coruñeses que, pasada la Cabalgata, vuelven a estar en sus puestos de trabajo y gozan de buena salud. Seguro que el alcalde Negreira en su papel de galeno político sabrá aplicar el remedio necesario para curar esta “dolencia laboral” de sus policías municipales.

Sobre la ausencia de los municipales en la Cabalgata comentó un internauta en las redes sociales: “Es la primera vez que veo el tráfico tan fluido y a la gente tan contenta… , que no se den prisa por volver porque nos arreglamos sin ellos…”. Un comentario un poco frívolo, porque la multiplicidad de funciones que desempeña la policía de proximidad es necesaria para mantener el buen orden en las ciudades y villas. Al menos hasta que esa Policía sea sustituida por la seguridad privada, que todo se andará.

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