El enigma Rivera

Estoy con quienes entienden que resulta excesivo dar por descontado el apoyo de Ciudadanos a una hipotética investidura de Rajoy. No voy a decir, como Pablo Iglesias, que más que de derechas o de izquierdas Rivera es de lo que haga falta. No. Estoy seguro de que tiene claras sus particulares  líneas rojas. Pero no es menos cierto que no le faltan “principios de goma” para adaptarse a  circunstancias y conveniencias. Él lo disfraza alegando una supuesta posición ecléctica o de centro.

No es preciso remontarse al rápido apoyo a Susana Díaz en Andalucía o al socialismo castellano-manchego en la Diputación de Toledo. Hace poco acaba de dar la presidencia de la Federación de Municipios de Madrid al Partido Socialista en alianza con Ahora Madrid/Podemos, IU y candidaturas de Unidad Popular.

Cierto es también que ha posibilitado investiduras del PP. Pero lo ha hecho en base a unas exigencias en las que el Partido Popular ha cedido –me parece- en demasía para no perder el poder que le habían dado las urnas.  Envalentonado por estos sus éxitos negociadores, no es extraño que Rivera haya dejado caer en público que no apoyaría una hipotética investidura de Rajoy,  si es que se llegara a plantear. Demasiado me parecería.

Concesiones electoralistas han sido también la reconsideración a la baja del IVA cultural, luego de haber presumido de que, aun costándole votos, no lo iba a hacer. Y el cambio que hubo de introducir en su propuesta de modelo de IRPF porque los gurús económicos de que se ha rodeado le habían hecho mal las cuentas. Rivera, pues, tiene motivos para confesar sus culpas. Como cualquier otro mortal. Aunque a la vista del trato mediático que recibe no lo parezca.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar