El menor precio del petróleo, una ayuda

El precio del petróleo baja y da lugar a importantes consecuencias económicas y políticas en todo el mundo. ¿Por qué cae el crudo? No es solo por un factor, sino más bien por la suma de muchos factores, igualmente económicos y políticos.

EEUU es un factor clave, ya que hizo su recuperación económica -en un tiempo récord, por cierto- al tiempo que aumentaba su producción energética, no solo con petróleo sino mediante la aplicación de nuevas tecnologías. Gracias al fracking, puede acceder ahora a reservas de gas y petróleo imposibles de explotar de manera convencional; tanto, que su producción de hidrocarburos se multiplicó por cinco, de modo que EEUU ya no es un importador neto de crudo.

Otra pieza clave es Arabia Saudí, el primer productor del mundo. Ante el aumento de la producción en EE UU y la caída de la demanda en Europa y en China, decidió no reducir su producción, sino mantener sus mercados, lo que hizo caer los precios. Esa especie de entente entre EE UU y Arabia Saudí ha situado en una difícil posición a países igualmente productores, pero sin capacidad de alterar el precio del petróleo dentro de la OPEP, como Rusia o Venezuela, casualmente protagonistas de situaciones de tensión con EE UU.

El hecho de que haya bajado el precio del petróleo tampoco quiere decir que se haya desplomado. Al comienzo de la crisis, en 2008, el precio medio del barril era de 45 dólares y aquel mismo año incluso bajó a 36 dólares. Por tanto, la bajada no supone volver a esos precios, sino situarse a mitad de camino entre la zona de picos y la situación de partida de la crisis. El Brent está ahora a 56 dólares y el West Texas, a 53 dólares, lo que significa que su precio cayó cerca de un 50% en 2014. Pero los países productores siguen ganando mucho dinero porque cada barril que producen les cuesta muy poco. Otra cosa es que puedan tener problemas si no tienen diversificada su economía o si la tienen mal dimensionada, caso de Venezuela e incluso de Rusia.

Hay, por tanto, razones económicas de fondo pero también hay motivaciones políticas en los nuevos precios del petróleo. Parece evidente que EEUU está volviendo a sus mejores tiempos, con una economía en crecimiento, recursos energéticos y un dólar fuerte. Hay expertos que creen que la inversión en tecnología y capital por parte de los productores estadounidenses es tal que la eficiencia en su producción permitirá mantener los precios del barril en torno a los 50 dólares. Al menos para el petróleo West Texas. Pero la historia económica demuestra que no es fácil pronosticar el precio del petróleo, que a la larga, como la Bolsa, siempre sube, por mucho que a veces pueda bajar.

Para España, esta situación es favorable, ya que apenas produce petróleo y gasta casi 100 millones de euros al día en abastecerse; es decir, unos 35.000 millones al año con el barril a 100 euros de media. Por tanto, el desplome del precio del petróleo podría reducir la factura energética en al menos 7.000 millones de euros, e incluso más, a juicio del ministro de Economía, Luis de Guindos, que habló de 10.000 millones. En todo caso, sería un error confundir las ayudas externas -sumando la depreciación del euro frente al dólar y los bajos tipos de interés del Banco Central Europeo- con la mejora general de la economía española, donde los problemas de fondo -estructurales- se mantienen.

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