Artículo 510

Comentarios como «las leyes, como las mujeres están para violarlas» podrían costar caro a quién los haga. Con la futura enmienda al artículo 510 del código penal este tipo de comentarios podría ser considerado un delito y castigado con penas de uno a cuatro años de prisión. Diez años después de que entrara en vigor la ley contra la violencia de género, que supuso un punto de inflexión en la prevención y la persecución de los malos tratos en España, ahora es la incitación a la violencia, la apología del maltrato la que pasa a ser catalogada como delito penal.

Hasta esta enmienda, el Código Penal castigaba la violencia por racismo, antisemitismo, religión, sexo u orientación sexual, xenofobia o discapacidad. Ahora también se incluyen las razones de género. El paso es de trascendencia. En primer lugar desde el punto de vista social porque llevamos tiempo asistiendo a un reguero constante de comportamientos atentatorios contra la dignidad de las mujeres. En segundo lugar la enmienda es fundamental desde el punto de vista ético. Porque una sociedad que pretende erradicar la violencia contra las mujeres no puede permitir esas expresiones y aceptarlas socialmente.

Durante los últimos tiempos asistimos, a veces atónitos, a comentarios humillantes, despreciativos y vejatorios que no sólo no son reprobados sino que nadie parecía plantearse que pudiesen ser constitutivos de delito. Hemos visto a dirigentes políticos de toda ideología, a personajes públicos realizar afirmaciones de carácter vejatorio hacia las mujeres y después de la polémica suscitada resolverla con unas simples disculpas. Hemos visto a grandes empresas de renombre realizar campañas publicitarias que bien podrían ser consideradas incitadoras a la violencia de género, pienso en algunos spots de perfumes que inundan las televisiones en estas fechas y que más que a comprar una colonia incitan a ejercer el dominio y la posesión como arma de seducción.

Queda por comprobar cómo se aplicará el precepto por parte de los tribunales, pero la enmienda viene a cubrir un vacío evidente de castigo a comportamientos inadmisibles.

Este año se cierra con 56 mujeres asesinadas. Desconocemos el drama de miles de ellas que cada día sufren maltrato y vejaciones. Las muertes son el punto final de un camino de humillación que comienza siempre con un insulto, una amenaza. Por eso convertirlos en delito es atacar el germen del maltrato.

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